Sin ánimo de ofender…

Los presidentes latinoamericanos son a la política lo que los presidentes de fútbol españoles al deporte

PD: De los nuestros, qué decir que no se haya dicho ya

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El burka y el relativismo cultural

Burka

Ha dicho hoy Nicolás Sarkozy que cualquier signo de sometimiento de la mujer no será bienvenido en Francia, y con signo de sometimiento se refería al burka (que no debe confundirse con otro tipo de prendas de corte islámico).

Pero resulta que las mujeres que llevan el citado burka no están nada de acuerdo. Reclaman “libertad para vestir”, algo que a nosotros nos resulta chocante, lo de aparear burka y libertad para vestir en un mismo argumento me refiero.

Etnocéntricos como somos, y fervientes creyentes de nuestro sistema de vida político y social (o al menos, sistema que consideramos mucho mejor que el resto) tenemos siempre la curiosa certeza de que objetivamente nuestra cultura es la que debe predominar frente al resto. Y somos capaces de proclamarnos salvadores cuando nadie nos ha llamado.

Sin embargo, cuestionar que pueda existir una valoración moral objetiva, no implica tampoco que debamos aceptar cualquier cosa que sea moralmente aceptable en otras culturas, sobre todo porque el relativismo cultural impide la “evolución” de las propias culturas.

Unas señoras, muy respetables ellas, se cabrean porque les niegan la libertad de ir en burka por la calle. Lo llaman símbolo religioso, libertad para vestir, signo de identidad cultural,… Por llamarlo pueden llamarlo de cualquier manera, pero no deja de ser una prenda que les aisla completamente del mundo exterior cuando salen a la calle, que las impide ciertas sensaciones sensoriales, que nos impide captarlas más que como, perdón, grandes manteles andantes.

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Sufriendo depresión post-vacacional

Porque se han acabado mis vacaciones, porque mañana me toca madrugón de espanto (5.45 nada menos) y porque ya no tengo a 10 minutos esta magnífica playa:

(Playa de Los Bateles en Conil de la Frontera, Cádiz, donde no tuvimos el suficiente tiempo de devastar las reservas de camarones y cazón tanto como pretendíamos)

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Las posibles causas de una muerte

'David Carradine'

Los rumores comenzaron con un supuesto suicido, al que pasó el desmentido de su agente afirmando “causas naturales” (siempre me ha hecho gracia eso de la muerte por “causas naturales”, como si alguien afirmase que te puedes morir “artificialmente”).

Y de repente llegó el rumor bombazo: Carradine, “el pequeño saltamontes”, había muerto de asfixia debido a un intento de llegar al orgasmo que yo no recomendaría por cuestiones más que nada de supervivencia.

Yo pensé: bueno, oye, a lo mejor ha muerto hasta feliz…

O no, pero preferí pensar que el pobre actor había estirado la pata en el momento más intenso de su vida. Que peor son otras formas de morirse, y si al fin y al cabo nos vamos a morir todos, pues ya qué más da que te encuentren con una cuerda atada a tu cuello y a tus genitales, que total, estás muerto y punto y ya te va a dar la cosa igual.

Pero está visto que esto no es lo mismo que ha pensado la familia del actor, a la que, comprensiblemente, no le ha gustado que digan que su padre/esposo/hermano ha muerto a consecuencia de una especie de degenerada práctica sexual.

Sin embargo, ahora resulta que ni suicidios, ni “causas naturales”, ni prácticas masturbatorias con ausencia de oxígeno. Ahora resulta que David Carradine es víctima ni más ni menos que de una especie de secta de guerreros, que estaban muy pero que muy cabreados porque el actor había desvelado demasiado sobre determinados aspectos de las artes marciales.

Y uno se pregunta qué cuanta vergüenza y humillación deben estar sufriendo para intentar tapar los rumores de genitales atados, con historias de locos sectarios dando patadas en el aire y exigiendo venganza.

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Una gran verdad (algo demagógica)

La verdad es que este video de promoción del PSOE de cara a las próximas elecciones europea me ha dejado sin palabras.

Al margen de la gestión del gobierno socialista, de mi escasa esperanza de cualquier tipo de evolución en la política de este país y mi mayor pánico a acabar siendo una víctima más de la crisis, hay cosas que no dejan de ser verdad.

Y es como hoy comentaba una compañera: las viejas de los collares, esas, nunca faltan el día que hay que votar.

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La verdad sobre el fin de los blogs

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Creando “monstruitos”

Un día cualquiera en la ofi:

-¿Y qué tal tu nene?
-Uy, cada día más grande y más listo. Ya le llevo a la guardería desde hace unos meses.
-¿Y lo lleva bien? Mi sobrina no paraba de llorar todos los días porque se negaba a ir…
-Bueno, a mi hijo no le cuesta. Lo único que la profesora nos llama de vez en cuando porque le tienen día sí, día no, castigado. Es que el nene se tira a los compañeros y les muerde por cualquier cosa, y ya ves, yo sé que debería regañarle, pero es que me da por reirme, me parece tan gracioso…

Y luego dicen que la culpa de los fracasos de estas nuevas generaciones son las desastrosas políticas educativas…

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Maldita primavera

Hoy he notado algo raro, muy raro, cuando me he montado en el Metro al salir de trabajar. Tan raro que por un momento he pensado que de repente empezaba a tener alucinaciones, y que el jarabe me estaba sentando mal.

Olía bien. Sí, sí, olía bien. Ni sudor, ni sospechosos tufillos a gases de cloaca humana, ni horribles mezclas de alcohol, perfume masculino del todo a 1 leuro y falta de jabón,…

El espejismo se ha roto al llegar a casa y echar un poco de alcohol de romero en el pañuelo (los ataques de tos de una en los últimos días han sido monstruosos) y descubrir que el alcohol de romero no olía. Para descubrir posteriormente que yo era la que no olía: ni alcohol de romero, ni lejía, ni el disolvente.

Y he comprendido que el Metro no olía bien, el Metro directamente no olía, o más bien yo no era capaz de oler el Metro.

Y ha sido entonces cuando después de días de congestión nasal, de ataques de toses nocturnas y las consecuentes ojeras, de ataques de congestión diurna y el consecuente pánico a que me encierren a trabajar en una sala de reuniones (dudo que me manden a casa), de jarabes, de vinagre y sal para las llagas de la garganta, de cebollas partidas por la mitad en la mesilla de noche, ha sido entonces cuando me he derrumbado.

Porque ha sido entonces cuando he sido plenamente consciente de que lo que tengo ahora, además de picores en la nariza, ausencia de olfato, estornudos constantes, es alergia primaveral.

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Pequeño ejercicio

Empareja las siguientes frases con estos términos:

  • Síndrome de Down
  • Homosexualidad

Nosotros estamos totalmente orgullosos de él. Es un regalo, un milagro de dios. Nos ha enseñado tantas cosas…

No puedo compartir ni tolerar a gente como esa. Intentan hacernos creer que son normales cuando no lo son. Tiene que ser una desgracia que alguien así nazca en tu familia.

Ahora imagina que las dice la misma persona en la misma conversación

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Realities: Sacando provecho de los EREs

  • ¿Es usted propietario de una pequeña empresa?
  • ¿Su empresa se encuentra en los todopoderosos Estados Unidos?
  • ¿Su empresa está en crisis real o figurada?
  • ¿Necesita prescindir de parte de su plantilla?
  • ¿No le gusta despedir a la gente, o es de los que preferiría establecer un morboso ritual de cesiones de empleo?

Si ha respondido sí a la mayoría de estas cuestiones, o no es usted más que otro de esos morbosos televidentes está de enhorabuena. Ya no más EREs retransmitidos como sosas noticias en telediarios, ya no más aburridas cifras, ya no más antiguos empleados elaborando planes de venganza contra sus ex-jefes,…

De ahora en adelante podrá vivir en vivo y en directo los despidos de otros. No hará falta que desempolve el dedo del “pinto pinto gorgorito” ni que tema profundas represalias. Nadie le podrá acusar de no haber despedido al pelota, al enchufado, al vago o al patán. Porque de ahora en adelante los que despedirán, en vivo y riguroso directo, serán ellos.

Los empleados decidirán quién es el compañero que deberá abandonar su trabajo. Serán los que decidan a través de rigurosísimos indicadores objetivos (como la simpatía, las relaciones intragrupales, las probabilidades de promoción,…) quiénes son los compañeros que dejarán de serlo, los que dejarán de percibir un sueldo, los que dejarán de pagar al casero, al banco, a las compañías, a los seguros de salud,…

Y ustedes, queridos televidentes, podrán observar las lágrimas, la ira, las venganzas, el resentimiento y el odio que emana de este nuevo experimento sociológico, tan ético como cualquier otro experimento sociológico anterior.

Pero alegrémonos, como decía un antiguo profesor que tuve, de vastos y respetables conocimientos, pero discutidas consideraciones hacia el mundo obrero: no hay que temer los despidos masivos, siempre que se destruye trabajo se acaban creando otros nuevos.

Y si no, amigos míos, haber apuntado más alto en esta vida

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