¿Tortura? No, gracias
Escuchando: Ameno (Era)
Viendo la gran acogida de mis entradas demagógicas, creo que limitaré la redacción de discursos del calibre de la entrada anterior. (Eso no me lo creo ni yo, lo que pasa que hoy no tenía en mente ningún tema en concreto contra el que arremeter).
Hoy… Hoy es un gran día. Es sábado, no tengo que ir a trabajar, no tengo que ser amable durante cinco horas seguidas… (una no está acostumbrada y acaba con agujetas). Aunque la verdad tampoco me puedo quejar demasiado. Por el momento mi política de sonreír y ser amable con la gente en el trabajo provoca que sólo uno de cada veinte clientes acabe siendo un borde sin remedio, lo que quieras que no provoca que las cinco horas de trabajo con cinco minutos de descanso sean menos malas. (Es horrible, no puedo creerme que pueda llegar a ser una persona amable y simpática. Me he vendido por poco más de seis euros la hora). Bueno, pasemos a hablar de otros temas que no devasten más el prestigio que me ha costado construir 20 años.
Últimamente escucho demasiado en los medios la palabra tortura. Primero fue con las declaraciones de Condolezza Rice, en las que dejaba claro que EEUU no consentía la tortura… Y que provocaron que a servidora le diera un ataque de risa que provocó que acabará medio ahogada (estaba tomando un vaso de leche en aquel fatídico momento). Porque seamos francos, la humanidad no es que sea lo que se dice muy inteligente, es fácil manipularla, pero joder, un poco de seriedad, tampoco hay que llegar a considerarla tan estúpida (¿o sí? prefiero no contestarme).
Estas declaraciones te dejan abiertas dos posibilidades: o la señora Rice es imbécil y no se entera de nada (que supongo que no es el caso, ya con uno en el gobierno vale), o se cree que el resto de la humanidad tiene tan pocas neuronas en funcionamiento como “su jefe”. También puede ser que para ella la palabra tortura adquiera otro significado… Quizá tortura sea tratar dignamente a los presos de Guantánamo (vete tú a saber, de estos políticos estadounidenses todo se puede esperar). Aunque claro, después de estas declaraciones la comunidad internacional estará ojo avizor para criticar cualquier caso de tortura (y Estados Unidos tendrá más cuidado en taparlos, por lo menos de cara a los ciudadanos estadounidenses, fieles amantes de los derechos humanos y del país de la libertad…).
Ahora ha saltado de nuevo a la palestra la palabra tortura después de que en Inglaterra se haya deslegitimado ésta como método de obtención de declaraciones. Algo que puede parecer increíble… A unos por las alturas “del partido”, y a otros porque han perdido una fuente inagotable de confesiones. Con lo útiles que han sido toda la vida las torturas para que la pobre víctima pudiera acabar confesándote que había asesinado a su madre antes de que ésta le diera a luz… Y ahora, ¿qué harán cuando tengan que buscar excusas de presos para legitimar la invasión de otros países? (¿O cambiarán el significado del término tortura para seguir la moda de Condolezza? Lo que es probable es que no sepamos mucho más de ello).