A última hora
Escuchando: Sinfonía Nocturna (Patriarca Familiar)
Poco a poco se van acercando esas fechas tan temidas por los universitarios. Esas fechas en las que uno se lamenta de haber desperdiciado minutos de su fútil existencia haciendo una tesis mental de la belleza de los pegotes de gotelé de su pared, y otros pasatiempos que aunque intenten colar de más provechosos, no distan demasiado del anterior…
Y es en este momento cuando una se pregunta una de las cuestiones universales más intrigante sobre la humanidad: ¿por qué tendemos a dejarlo todo para última hora? ¿Es que acaso no somos seres pensantes con una gran capacidad de adaptación? ¿No es esta capacidad de adaptación la que nos debe de indicar después de varios tortazos que no esta bien hacerlo todo en el último momento? ¿Acaso somos masoquistas por naturaleza y amamos los deportes de riesgo tales como: “estudiar un trimestre entero cinco días antes del examen”? (¿Qué narices hago un miércoles a las 3 de la mañana escribiendo aquí cuando sé que mañana me levantaré con un dolor de cabeza increíble?)
La respuesta fácil sería una exploración de las inquietudes humanas, las influencias sociales, las características del sujeto, y cualquier chorrada que acabe dándote una excusa por la que año tras año dejamos todo a última hora. La respuesta complicada es aceptar que somos imbéciles (y los que no lo son por esto que no sonrían, que seguramente cojean bien por otros lados).
Lo curioso es que a muchos les cuesta admitir que dejan todo para última hora. Si hiciésemos una encuesta seguramente un buen porcentaje lo negaría abiertamente, disimuladamente, o adornaría un poco esta tendencia del ser humano. Pero claro, las estadísticas mienten. En primer lugar, porque jugar con los números suele ser tan fácil como jugar con las letras (por eso no creo ni en las estadísticas ni en las promesas, si ambas provienen de las personas, ambas no pueden ser buenas). En segundo lugar, porque, ¿quién contesta a las estadísticas? (sí, nosotros, esos seres que tendemos a vernos mejor de lo que somos, vale, menos yo, que por ser más chula voy a contracorriente, pero yo no cuento, eso ya lo tiene en cuenta cada año el CIS).
Es curioso que muchos no admitan esta situación cuando existen varias pruebas fácilmente observables año tras año (y muchas más que se omiten por no aburrir al público):
1.La increíble afluencia de público a los centros comerciales los días de antes a cualquier fecha importante (dícese Nochebuena, Nochevieja,..), comparada con la “escasez” de clientes los días de antes.
2.El abarrotamiento de las bibliotecas en época de exámenes (antes son sitios en los que si entras te pueden considerar poco más que un despojo de la humanidad). Declaraciones de un estudiante: “No, si es que yo voy a repasar….” Ya, y te tiras repasando todo lo que ya te sabes, gracias a tu estudio de los meses anteriores, hasta las tantas de la madrugada. Hay algo que no concuerda: ¿qué te están haciendo estudiar? ¿La enciclopedia Larousse de memoria?
3.Las famosas colas para la declaración de la renta, la declaración del impuesto de circulación, y todas sus variantes que tengan que ver con entregar dinero al estado, al ayuntamiento, o a cualquier órgano del que nunca vas a tener una opinión demasiado buena.
Y es entonces cuando la consabida frase “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” se convierte en una de esas preciosas perlas que acompañan consejos caducados, postales cutres, y cualquier otro objeto ornamental tan usado y tan poco escuchado (que no oído). Porque seamos francos (bueno, mejor, seamos sinceros), realmente la frase original debía ser algo como así:
“No hagas hoy lo que mañana puedas dejar para el día siguiente.”
Que sorpresa! Una nueva visitante que se digna a dejar su huella por aquí xD
Sí, es que la inspiración me suele venir siempre de madrugada… Creo que como propósito para el curso que viene sería cambiar mi horario de vida, porque por la noche siempre me encuentro mejor.
Tranquila, ya me lamentaré contigo el día de antes de mi primer examen…
PD: Mi ego te agradece los piropos, aunque mi lado racional te dice que no te pases, que luego se pone tonto y no hay quien lo baje a la tierra xD
Besos
te he dicho alguna vez que me encantas? si no es asi, pues mira ya lo sabes. dios mio , tienes toda la razon del mundo, seguro q el jueves q viene (el viernes tengo examen) me estoy haciendo esa pregunta… en fin iwla deberia ponerme ya a estudiar…pero claro…esk tengo q imprimir trabajos
. Me ha encantado lo de: “no hagas hoy lo que mañana puedas dejar para el día siguiente”. es genial, enserio. besos
La solución es fácil, qué mayor satisfacción que conseguir algo cuando lo das todo por perdido? Porque al final llegamos a tiempo, justos, pero llegamos. Además un poco de arousal no viene mal de vez en cuando no?