Producto de la LOGSE

Sobre la Moral

March4

Escuchando: Oh! Nena (Los Piratas)

Cuando era pequeña, recuerdo que mi madre me instruía en lo que estaba bien y lo que estaba mal. Recuerdo que me decía que estaba mal decir ciertas cosas, aunque no fuesen estrictamente mentira, estaba mal repetir ciertas palabras, porque prácticamente pensarlas era pecado, que las peleas no llevaban a ningún lado, exceptuando a la enfermería, y que las cosas de los demás, debían seguir siendo de los demás. Y yo obedecía, aunque con tres o cuatro años no entendiese muy bien algunos conceptos sobre el bien y el mal, y lo redujese todo a “castigo” y “no castigo”, donde el castigo lo podríamos sustituir por “decepción, mostrar que eras una persona mala”.

Bastante años más tardes descubrí en los estudios del psicólogo suizo Jean Piaget, que para éste, el desarrollo de la moral pasaba por diferentes estadios diferenciados desde la infancia hasta la adolescencia. De estos estadios es interesante resaltar el de la moral heterónoma (acatamiento de las normas por la presencia de figuras de autoridad) , y la moral autónoma (la conducta se guía por una serie de valores internalizados en la persona).

Sin embargo, la pregunta que siempre me cuestioné, antes incluso de conocer los escritos de Piaget, era si la procedencia de estos valores se establecía en el momento en que la persona era capaz de discernir entre los principios “buenos” y “malos, o se establecía a través de la internalización progresiva de las normas conocidas desde nuestra infancia (es decir, valores prácticamente impuestos por el contexto cultural).

Como nunca entendí el concepto de bondad innata en el ser humana propugnado por algunos, doté a los valores, y por extensión a la moral, de un sentido de imposición social.

Es preciso entonces indicar mi afición, durante varios años, a la máxima de Thomas Hobbes, El hombre es un lobo para el hombre, y por extensión de algunos de los puntos expresados en sus doctrinas materialistas y deterministas, para que pueda comprenderse la concepción que desarrollé sobre la moralidad a través de los años, que se basa en su concepción como un conjunto de conductas guiadas hacia nuestra supervivencia social.

Es decir, la moral es un conjunto de normas sociales con un alto sentido adaptativo, que derivan de una serie de leyes establecidas externamente por un grupo social para su supervivencia individual, y por extensión grupal.

Aplicando mi pensamiento a una situación cualquiera (pongamos el no robo de un coche), mi explicación de este no suceso se basa en los siguientes puntos (bastante esquematizados):

  • El robo continuado de bienes materiales en un grupo desembocaría en una situación inestable, donde sólo los “más fuertes” conseguirían tener a salvo sus propiedades (además de las de otros, si entrasen en el círculo vicioso de querer poseer lo que por “derecho” no les pertenece), lo que tendría resultados catastróficos para la probabilidad de supervivencia del resto.
  • Para evitar este tipo de situaciones, y establecer un clima estable se desarrollan normas en contra de conductas de sustracción, que se establecen en el tiempo como leyes (con sus consiguientes castigos a quienes las viole).

[Estos dos primeros puntos se basan en el desarrollo colectivo de los valores, y tiene como fin la adaptación grupal.]

  • El robo de un coche está enmarcado dentro de las leyes que prohíben conductas de robo de posesiones materiales, como muy bien sabe el sujeto que en ese momento pasea por una calle desierta llena de vehículos estacionados.
  • La probabilidad de omisión de una conducta de sustracción se reduce, al ser reprimido este comportamiento “no deseable” por una serie de posibles consecuencias negativas:

1.Los castigos que se derivan de romper la ley.

2.La devaluación social (y por tanto, la posibilidad del empeoramiento de las relaciones sociales)

3.El malestar propio (si se habla de una moral autónoma), que se produce a causa de contradecir fuertes esquemas arraigados en nuestro sistema cognitivo (valores).

[Estos últimos puntos se basan en la aplicación de los valores individuales, que han sido aprendidos y desarrollados a través de la internalización de los valores sociales, y tiene como fin la adaptación grupal.]

El mejor o peor funcionamiento de este mecanismo dependerá de otros factores, entre el que destacaría por su mayor importancia, el anclaje de las normas y leyes en el sistema cognitivo. Sin una suficiente internalización, la probabilidad de la ausencia de una conducta no deseable se reduce ante estímulos que el sujeto otorgue un alto valor. El valor del producto de la conducta deseable supera la probabilidad del castigo (estas percepciones, por supuesto, es interesante resaltar, que no tienen por qué adecuarse a la realidad).

Sin embargo, una fuerte internalización reducirá la probabilidad de que el sujeto cometa estas acciones, sobre todo porque en muchos casos tendrá un valor anterior a la posible evaluación cognitiva de la situación. Es decir, los valores suficientemente anclados actuarían como un “represor” más o menos eficaz.

En síntesis, la moral es una herramienta más creada para la adaptación de la especie.

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Esta vez creo que se me fue ya demasiado la cabeza… Tranquilos, si os asustáis, la próxima entrada será más cuerda…

2 Comments to

“Sobre la Moral”

  1. On March 4th, 2006 at 4:36 pm ijcys Says:

    Que reminiscencia a mis clases de ética de 4º de ESO…
    Supongo que todo es más fácil si lo reducimos a sentido común, libertad bien entendida y respondabilidad.
    No sé porqué estas ideas y la de tolerancia marcan mi rutina tanto últimamente…

  2. On March 6th, 2006 at 10:39 pm Edleber Says:

    Mis clases de ética de 4º de ESO se reducían al jefe de estudios (que era el qué nos las impartía) echándonos normalmente la bronca por sucesos en el colegio, que ni siquiera tenían que ver con nosotros, y una película (lo único que valió la pena de la asignatura). Nos prometió debates, análisis de textos, películas… Todo mentira ¬¬

    Ya podía haberse tirado el rollo un poco más apellidándose Platón.

    Nunca he tenido una clase potable de ética, y después, menos de filosofía. (Horas perdidas escribiendo tonterías).

    Es una buena filosofía Pili. Yo me la intento aplicar día a día. Nunca seré una persona tolerante en el sentido pleno de la palabra, pero si algo me ha enseñado todo lo que me rodea es que hay que respetar lo que no crees si pretendes que te respeten a ti. (A algunos se les olvida la primera parte).

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