Silencio
Escuchando: Amsterdam (Coldplay)
Siempre me ha fascinado el silencio como vehículo de expresión verbal. Por su grado modulable de impacto, por sus matices, por sus giros, y por su universalidad. El silencio puede ser signo de asentimiento, desaprobación, desinterés. El silencio puede matar y puede hacerte vivir de nuevo. Hay silencios muertos, y silencios mágicos. Hay silencios bajos, y silencios atronadores. Hay silencios universales, y silencios que sólo dos comparten. Hay silencios acusadores, en los que sólo sabes agachar la cabeza porque no hay defensa posible. Cuando eres niño y descubren el plato que rompiste. Cuando eres adolescente y descubren al lugar al que no fuiste. Cuando te crees adulto y descubres que una vez más has metido la pata.
Hay silencios cómplices. Con un significado que ninguna palabra por sí sola, o con ayuda, podría abarcar. Silencios acompañados de miradas, de sonrisas, de códigos invisibles a los que sólo unos pocos pueden acceder.
Hay silencios que se cuelan cuando las palabras sobran, o cuando éstas no son más que el recuerdo de un sistema de comunicación obsoleto. Cuando en tu propio silencio puedes escuchar el silencio del otro.
Hay silencios incómodos. Que se introducen erosionando conversaciones. Silencios que parecen un mundo, un infierno. Silencios que duran segundos interminables, dolorosos, inmensamente lentos. Silencios tontos de oradores con pocas habilidades sociales. Silencios que preceden a cosas que jamás deberían decirse, aunque se tengan que decir.
Hay silencios inoportunos. Esos que aparecen no sé sabe cómo ni cuando, y convierten un no en un sí, un que va en un quizá, un me interesa en un no quiero hablar. Silencios de un hablante confuso que nos hablan de un día espeso. Silencios ingenuos que se confunden con silencios demoledores. Oyentes, por tanto, poco versados.
Hay silencios tristes. Que aparecen cuando ya no hay nada de qué hablar. Cuando descubres que la inmensidad te separa de la otra persona. Cuando los silencios han pasado de ser cómplices a ser vacíos, sin ser ni siquiera incómodos. Cuando todo está dicho, y lo dicho ya no importa, y lo que hay que decir ya no interesa. Cuando los caminos se separan irremisiblemente.
Hay silencios que jamás debieron existir. Esos silencios en los que las palabras se amontonan en la garganta, pero esta no cede al ataque. Cuando quieres hablar pero el miedo inmoviliza a tu lengua. Y ahí se queda muerta antes de tiempo, colgando como un eco sordo entre tus dientes y tu paladar, la palabra que nunca será. Silencios culpables de malos entendidos, de tristes finales.
Hay silencios que se amontonan en mi memoria. Silencios trágicos. Silencios irrevocables. Silencios inesperados. Silencios sutilmente preparados. Silencios sagaces. Silencios felices. Silencios arrogantes. Silencios contenidos. Silencios eternos que duran segundos, silencios fugaces que duran horas. Silencios que duelen, silencios que chillan, silencios que no quieren ser silencios. Y otros tanto silencios que anhelan salir con miradas, con sonrisas, con guiños. Silencios propios y silencios que desean ser compartidos.
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Gracias Sabia Pili, que haría yo sin tus sugerencias… (aunque me parezca que estoy explorando demasiado mi lado ñoño…)
Y silencio de admiración, lástima que el silencio no se pueda escribir.
Supongo que el único problema del silencio es cuando se interpreta como falta de palabras y lo que estas se supone que deben expresar, algo así como cuando callas un gracias o un perdón y nuestra obsesión por la palabra no sabe descifrar el código callado.
Y de nada, ya sabes que me gusta tu lado ñoño
Uhm… Ese es un problema en general tanto del oyente, como del orador. Uno por su mala interpretación, y el otro por su mala comunicación.
En una relación en la que se intercambia información se deben adecuar las dos partes.
En mi caso, yo sería el orador que no hace más que tirar silencios xD
PD: A mi lado psicópata no le gusta el lado ñoño
Umm,el silencio es…un gran invento.
Aunque no estoy muy de acuerdo con esos silencios con adjetivos “negativos”.Para mi esos silencios q jamas deberian (o debieron,o deberan) existir son errores de interpretación.Cuando no hablas aunq se te agolpen las palabras,o por miedo…solo es problema cd el resto interpreta algo disinto.
Yo sigo abusando de mis silencios,y esperando q sean bien interpretados.No suele pasar,pero las veces q me ha pasado realmente merecieron la pena…
PD: Ultimamente mi lado noño ha intimado con mi lado borde y conviven en armonia…se empiezan a gustar
Discrepo contigo sólo porque la comunicación se basa en un traspaso de información de un sujeto a otro, por lo cual tanto el individuo que “informa” como el que “recibe” deben adaptarse al “código” del otro. Si no la relación de comunicación sería bastante egoísta. Al igual que cuando estás con un extranjero te intentas (o eso deberías) hacerte comprender, lo mismo con los silencios.
Y que conste que yo adoro los silencios y toda mi vida he abusado de ellos, sin importarme si la otra persona los entendía o no. Creo que por eso me gustó tanto “Lost in Traslation”, cuando tuve la oportunidad de verla. La película con menos guión “de amor” que más dice, de las que haya visto hasta el momento.
PD: ¿Convivencia de lado ñoño y borde? Vaya, pues a ver si aprendían los míos… Pero esos llevan en guerra civil desde tiempos remotos (yo creo que en el fondo les gusta torturarme)
¡Saludos!
hola! me encaria saber quien es el(la) autor(a) de esta imagen tan bonia. espero su respuesta. saludos, carolina