¡La vía es mía!
Escuchando: Y Pare Madrid (Sínkope)
Esta tarde, mientras paseaba apaciblemente enganchada a la música de mi mp3, he sido arrollada por una mujer que ha debido pensar que yo no tenía derecho a ir por esa acera. Y digo esto porque después de empujarme (no darme un codazo, ni chocar contra mí no, alzar los brazos y empujarme con todas sus fuerzas, que menos mal eran bastante pocas) la buena mujer, haciendo gala del civismo que le debieron enseñar sus padres, me ha increpado autoafirmándose en su derecho de ir por allí y mi deber de no caminar por donde ella pisase. Por lo visto, ella tenía la preferencia y yo no he visto la señal.
Aunque no es la primera vez, ni será la última, que me ocurre algo similar, no he podido dejar de quedarme anonadada. Seguramente porque iba yo tan feliz escuchando el verano de la infancia de Bryan Adams, que tantos recuerdos de mis quince me trae a la cabeza, y lo último que iba a pensar es que en cualquier momento, a una señora que rondaría los 60, se le iba a ocurrir tomarse la “justicia peatonal” por su propia mano.
Por fortuna, un incidente así no tiene importancia. Como mucho se corre el riesgo de que se te suba la sangre a la cabeza y acabes dedicándole al peatón arrollador una mirada llena de cariño, y ciertas palabras lo más irónicas, pero a la misma vez entendibles e inocentes que seas capaz de elaborar en unas décimas de segundo. Sí, es más fácil mandar a tomar por culo, pero eso no le va a doler a la señora y encima va a tener tema de conversación con el resto de arrolladoras del barrio (esa juventud tan violenta y maleducada de hoy en día).
El problema surge cuando los afectados por el trauma “la vía es mía” tienen en sus manos un volante.
A veces me pregunto si de verdad estas personas, que por desgracia pueblan las carreteras, tienen la conciencia de que el resto de conductores son de verdad y no robots que incluyen en la escena para amenizar el viaje. Quizá, al igual que los sociópatas o los psicópatas, estas personas no sean capaces de ver que son iguales a los demás ocupantes de los vehículos, aunque este defecto sólo se limite a la carretera. O quizá, en su mente, existe la extraña ilusión, de que cada vez que quieran ocupar un carril donde hay un vehículo, éste se esfumará en el aire para dejarles su sitio.
La triste realidad es que en la lucha por establecer una prioridad entre tiempo y seguridad, reducen cognitivamente el índice de peligrosidad que reviste a sus maniobras, para poder dar un mayor peso a sus importantes razones de ahorro de tiempo. Sin embargo, jugar con fuego nunca fue seguro.
La peor parte del asunto es que ni siquiera van a salir quemados ellos, en muchas ocasiones, sino el “gilipollas del conductor que iba pisando huevos”, o “el hijo de su madre que le obstaculizaba la entrada al carril”. Al fin y al cabo la culpa es de ellos, por no haber aprendido durante ese tiempo en la carretera a esquivar con destreza a la monarquía del asfalto.
Y si en algún momento no fueron capaces de controlar la llama, y alguién acabó prendido… en ese momento, cualquier cosa es inútil. Es demasiado tarde. Hay gente que prefiere perder la vida en un minuto, que un minuto de su vida.
Summer of 69 (Bryan Adams)
Standin’ on your mama’s porch
You told me that you’d wait forever
Oh and when you held my hand
I knew that it was now or never
Those were the best days of my life(Sentada en el porche de tu madre,
me dijiste que esperarías para siempre,
oh y cuando cogí tu mano
supe que era entonces o nunca.
Esos fueron los mejores días de mi vida.)
La pena es que la gente aprenda “gracias” a la integridad física de otros… Pero bueno, la justicia es un término abstracto inventado por los seres humanos para una mejor vida en sociedad.
Me alegro que te haya gustado la idea, seguiré con mis letras hasta que se acaben ellas o las entradas.
Saludos
Por desgracia todos tenemos algo de experiencia en este sentido, tanto en apacibles ciudadanos que quieren llegar 5 segundos antes a la puerta del vagón o al sémaforo con el muñequito en rojo; a no tan apacibles conductores que para darse cuenta de que se pueden matar tienen que llevarse la vida de otro por delante, como ya he dicho alguna vez que por lo menos de ello aprendan algo.
Besos!
P.d.: me gusta la idea se ir poniendo banda sonora a la página
La gente tan amable y simpatica como siempre, no se si son más repugnantes en atocha a hora punta o en la M-40 a las mismas horas… aunque por lo menos en la M-40 no tienes que olerlos.
Lo curioso es que luego llenen las estadísticas con los malvados de los jóvenes… Será que los “adultos responsables” y “jubilados inocentes” no son agresivos…
Creo q esa situación es muy comun en este pais…aun recuerdo la vieja q empezo a empujarme a mi y a mi mochila hacia un lado pq yo estaba colocado estrategicamente entre el bus y una farola y la pobre mujer no podia pasar…
Pos suerte confio en tu ironia (yo tuve q morderme la lengua,temia la solidaridad gremial,estaba rodeado).
P.D. Me encanta esa cación!!!!je
Sí, los sindicatos de arrolladores son muy temidos, se apoyan entre ellos en la calle. Pero por suerte, con un buen comentario irónico, mientras llevas una sonrisa en la cara, sueles minarles todas sus defensas. En eso suelen ser más lentos de reflejos que en los empujones.
Las mejores son las marujas que te encuentras cuando sales del cercanías. Que se pican para llegar antes que tú a las escaleras mecánicas, como si fueses a robarles minutos de su tiempo, y que cuando llegan se quedan ahí paradas, sin moverse ni dejar que nadie se mueva, y salen luego a paso de tortuga…
Saludos! P
No te arrestaron?? ohh vaya…
Si no andáramos embobadassss!! jajjaja ya me gustaría haber estado.. jui.
Yo también te quiero… ¬¬
PD: Eso de Mari suena demasiado pijo, que lo sepas