Por Tierras Belloteras
Escuchando: Money for Nothing (Dire Straits)
Todo comenzó (o eso dicen algunos) con una gran explosión de materia, que hizo de la nada el todo. Se disiparon las tinieblas y se hizo la luz. Varios millones de años después tres koalas y su cuidadora se dispusieron a salir en misión de colonización de las tierras belloteras (llamémosla Extremadura). Nunca encontrarían a los belloteros idóneos para la extensión de su especie, pero al fin y al cabo, tampoco es algo que les quitase el sueño. Los koalas tienen que alejarse de las presiones…
El viaje fue breve y agradable, puesto que el koala chófer aún no había hecho uso de sus costumbres “pirulescas”, y el equipaje había conseguido ser introducido en el maletero tras algunas maldiciones dedicadas a los koalas insurgentes.Llegaron a la base de operaciones un viernes, a la hora en que todo típico hispano hace resonar sus gargantas con dulces ronquidos. Se encontraba alejada de cualquier signo de civilización humana, aunque contaba con un centro de esparcimiento y ocio (llamémosle bar), algún que otro habitante en el decorado, y una densidad de coches que superaba a la de seres vivos para que los koalas no echasen de menos su cultura de estacionamiento de la gran ciudad.La casa contaba con el máximo número de lujosos detalles. Baño inmenso, para que los koalas pudiesen esparcir sus útiles e inútiles de aseo sin llenar el cubículo. Cocina para enanos descabezados, muy útil para la ejercitación de habilidades variadas. Habitaciones comunicadas por cortinas, perfectas para la vigilancia de la cuidadora que no da chocolate. Tres guardias de seguridad enormes, con ocho patas cada uno, para alejar a los vampiros del lugar. Y un patio para ejercitarse intelectualmente a la orden archiconocida For A Blue Cheesito…