At Night (EDITADO)
Escuchando: Is It Any Wonder (Keane)
———————————————
-A veces, por la noche, tengo miedo.
-Eso es normal Aileen. Todos tenemos miedo, todos hemos tenido miedo alguna vez en nuestra vida, y todos tendremos miedo en el futuro. Y la noche… la noche es la mayor productora de nuestros temores. Porque nos encontramos desnudos ante la soledad de la oscuridad, abandonados por el bullicio. Y cualquier ligero soplo de aire, aunque provenga de nuestro pulmones, nos atenaza las entrañas. Porque pensamos que ese soplo no debería estar ahí. Y si lo que nos inunda es el completo silencio, la falta de sonido amartillea incesantemente nuestra cabeza, poniéndonos en tensión ante cualquier alteración de la noche…. Esos ruidos imperciptibles, esos pensamientos irracionales de angustia. La sensación de la oscuridad que nos ahoga lentamente, cuando somos nosotros mismos los que nos ahogamos.
-No, pero yo no tengo miedo a la oscuridad. Ni tengo miedo a la noche. Y tampoco tengo miedo al silencio, y a los ruidos que podrían romperlo. No hay manos debajo de mi cama cuya aparición durante el sueño me aterren. No tengo un armario maldito. Ni una sombra desfigurada que perturbe mi sueño. Pero, cuando anochece, cuando anochece y me quedo sola, completamente sola, a veces, cada cierto tiempo, vuelve.
-¿Vuelve?
-Sí, vuelve. Cuando…
-¿Vuelve? ¿Ella?
-Sí…
-Pensé que la habías dejado marchar para siempre.
-No, la eché. Pero eso no significa que a veces quiera regresar.
-¿Por qué? ¿Por qué quiere regresar? ¿No será que la quieres dejar regresar?
- Yo nunca he querido que volviese, yo nunca la he dejado volver. Pero, sin embargo…
-Entonces, ¿por qué vuelve? ¡Dime! Sabes tan bien como yo que si no fuese por tu culpa jamás habría regresado…
-… ni habría aparecido. Porque jamás se la debe dejar entrar, ¿verdad?, porque una vez que se la deja entrar, o se le deja un pequeño resquicio abierto, se queda ahí. Acechando. Esperando el momento propicio para lacerarte con reproches. ¿Y crees que no sé eso? ¿Y crees que alguna vez no lo sospeché? Pero nada es tan fácil como tus palabras.
-Lo fácil fue dejarla entrar…
-¿Y tú?, ¿qué hiciste? No te recuerdo entonces. No estabas. Eso no era fácil, ¿verdad? Déjalo. No quiero tus respuestas, las conozco de sobra. Incluso aunque nunca hayan tocado tus labiso. Creo que por hoy basta… No, no basta, pero, ¿qué más da?, ¿sabes? Nunca se lo he contado a nadie, ni siquiera a ti…
-¿El qué? Dime… Si vas a reprocharme algo, hazlo completamente, no te quedes con la palabra en la garganta, como si tu argumento de victoria fuese el dejarme a medias… ¿O es que no tienes argumento de victoria?
- A veces me pregunto si existe la victoria… Da igual, ¿quieres saberlo de verdad? Te acomodas, creo que eso es un sí… En un preciso momento, ¿sabes? elegí el camino fácil. En el momento en el que me hallaba en la encrucijada, y había que elegir entre ella y yo. Entre lo fácil y lo que parecía no tener salida, elegí lo fácil. Fue entonces, en ese preciso momento cuando la dejé entrar. En ese preciso momento…
-¿Te acostaste con ella?
-A veces puedes ser muy brusco. Da igual. Sé que odias los rodeos, y yo doy demasiados. No, no me acosté con ella. Pero iba a hacerlo… Estaba todo decidido, había encaminado mis pasos a ese recodo del camino. Falto tan poco que aún me da vértigo recordar el frío tacto de las sábanas.
-Ibas a hacerlo… Ibas a hacerlo y nadie te lo podía impedir.
-Tú, tú no podías impedirlo. Ni podías, ni quisiste intentarlo. Otros hicieron esa labor por ti, ya ves que no eres tan indispensable. Pero no me mires así, ya te he dicho, ¿qué más da? Tú no sabes nada. Me mortificas arguyendo tus derechos, arguyendo no sé qué de heridas y perdones. Y te diría que no hace falta que lo hagas. Siempre hay un precio que pagar. A mí ahora me queda ese recuerdo, y sus visitas, y su aliento. Ese aliento que me congela y hace que me despierte cada cierto tiempo en medio de la noche.
-Ahora te lamentas…
-No es lamento, sólo es lo que hay. Sólo encojo los hombros. Las consecuencias, las cicatrices, el poso de los errores. Como tú prefieras llamarlo. Ahí siguen, y ahí seguirán. Siempre. No como algo que me torture día tras día. No, porque realmente el que más me torturas eres tú. Ella… Ni siquiera ella me tortura. Sólo pasa a visitarme muy de tarde en tarde, dolorida por mi abandono. Ella sólo se pasa a visitarme para recordarme lo que iba a hacer, lo que no hice. Para recordarme lo que debo hacer, cómo lo debo hacer. Para recordarme que debo respirar cada día. En el fondo, cada vez que la veo, aprendo a sonreir de una manera más sincera.
-Sin embargo, hay algo que aún no comprendo, ¿por qué volviste atrás?
-¿Acaso no lo sabes? Deja de poner ese gesto de fingida de ignorancia. Haces como si no me conocieses, como si no te conocieses. Como si no fueses yo.
Y van dos… y ahora leido entero (el apaño este de las entradas a medias no me convence eh?) me reitero: soy yo la que escribe cosas raras???
Ya me lo estás explicando, que yo con un vacío existencial sumada a mi pérdida de fe en el género humano no me quedo.
De todos modos, no puedo estar de acuerdo con Aileen (sea lo que sea), cuando anochece es uno de los mejores momentos del día, casi mejor que el de abrir los ojos y ver que sigues vivo, es el momento en que en tu cabeza rebotan todas las experiencias del día, que has visto, oído y pensado, buscando su orden y justo cuando lo van a conseguir te das por vencido con el firme propósito de que mñn lo conseguirás.
Sea como sea, buenas noches.
x”D
Ains, es que a veces debería tener los dedos más cortos y no poner ciertas cosas.
No es nada contra la noche, pobrecita, ella no me ha hecho nada. Es una reflexión, nada más. Estos días estoy algo metafísica. Ya sabes, exámenes, estrés, algún sueño feo. Nada preocupante
Editado… debería estar olvidado, hacia delante niña!
Jo, de verdad, si es que una ya no puede escribir nada y_y
Vale, no vuelvo a publicar nada así, lo prometo.
Pero gracias Sabia Pili xD siempre ahí aguantándome