Novelas y autobiografías con delirios de grandeza
Cuando mi biblioteca particular contiene más de un libro firmado por el mismo autor (escrito, vaya a saber usted por quién), ocurre meramente por una de los dos siguientes razones:
- He encontrado una firma que no se destiñe en sucesivas lecturas
- Alguien con buena voluntad, pero con nulo sentido literario, ha intentado hacerme un regalo.
Por desgracia, poseo muchos libros que se ajustan a la segunda regla (sean de autores o no repetidos), y por desgracia, no puedo deshacerme de ellos. Y todo porque mi madre considera de muy mal gusto donar libros que me han regalado a la biblioteca, organizar hogueras para mis aquelarres con ellos, o usarlos para un fin mejor: el reciclaje de papel. Así que no me queda otra que ir haciéndolos desparacer poco a poco, para que los sentidos maternos (que están groguis para lo que les da la gana) no capten que pasa algo raro en mi biblioteca. Y es que señores, ¡sufro falta de espacio! Y si hay que sacrificar algo, de todos es sabido que los peones van primero. Y mis peones son tan patéticos que ni me sirven para avanzar en el tablero.