Novelas y autobiografías con delirios de grandeza
Cuando mi biblioteca particular contiene más de un libro firmado por el mismo autor (escrito, vaya a saber usted por quién), ocurre meramente por una de los dos siguientes razones:
- He encontrado una firma que no se destiñe en sucesivas lecturas
- Alguien con buena voluntad, pero con nulo sentido literario, ha intentado hacerme un regalo.
Por desgracia, poseo muchos libros que se ajustan a la segunda regla (sean de autores o no repetidos), y por desgracia, no puedo deshacerme de ellos. Y todo porque mi madre considera de muy mal gusto donar libros que me han regalado a la biblioteca, organizar hogueras para mis aquelarres con ellos, o usarlos para un fin mejor: el reciclaje de papel. Así que no me queda otra que ir haciéndolos desparacer poco a poco, para que los sentidos maternos (que están groguis para lo que les da la gana) no capten que pasa algo raro en mi biblioteca. Y es que señores, ¡sufro falta de espacio! Y si hay que sacrificar algo, de todos es sabido que los peones van primero. Y mis peones son tan patéticos que ni me sirven para avanzar en el tablero.
El caso es que, el domingo pasado, desposeída de mi querido cable para conectar router y portátil me decidí ponerme a leer un rato (por supuesto, tengo otros cables y otro módem, de los que nadie que no tenga que saber conoce su existencia, pero el domingo hay demasiados ojos en casa… menos mal que mis padres de cables y aparatos no entienden, ya que nunca salieron de la tele a color y el vhs). Sin embargo, las opciones eran terribles. No tenía ganas de volver a leerme nada que ya me hubiese leido, me aburría, quería cosas nuevas. Así que descarté el 99% de mi biblioteca. ¿Y qué quedaba? Proust, Woolf, y Katherine Neville.
El único ejemplar de Proust era tan sumamente ancho que a las tres de la tarde de un domingo de julio, en el que una tiene las neuronas derretidas, una misma decidió que mejor otro día que estuviese más fresca.
Woolf… Me encanta como juega con las posibilidades de la gramática inglesa en su narrativa, pero es de las cosas más espesas que te puedas echar a la cara. Y yo quería leer, no dormir en una cama de cera derretida. Así que descartada.
Y ahí estaba. Sólo me quedaba ella, Katherine Neville y su Riesgo calculado (regalo de mi tía Mari, que de leer lo único que lee es la prensa rosa, bueno, y ni eso, que una cosa es leer y otra ver las fotos de los monográficos de la decadencia social humana).
¿Y qué decir de un título que ya por sí solo se mofaba de mí? Pero es que Fnac está a media hora de mi casa bajo un sol abrasador y le prometí a mi madre que no me compraría más libros (1. Vale, realmente lo importante era el abrasador, 2. Si me compro un libro, que sepáis que a partir de ahora cada libro le tocará “comprármelo” cada uno de vosotros). Además, ¿quién sabía?, a lo mejor el libro podía tener alguna parte entretenida (yo, yo lo sabía, desde el momento en que hojee las primeras páginas del libro lo supe, pero a veces ni me hago caso a mí misma…).
Unas 4 horas y 500 páginas después algo me quedó claro: morir bajo el sol abrasador en busca de un libro quizá no hubiese sido tan mala idea. Pero la culpa, que quede claro, no es de Katherine Neville, es de aquellos que permiten a gente como Katherine Neville creer que cualquiera que sepa articular una frase puede escribir.
Y es entonces cuando estableces una clara diferencia. La que separa a las plumas, los pilots y los bics, de los bolis multicolores que venden en los todo a 100 (ahora a 0,60 céntimos… pero la morriña, es la morriña).
Establecer una línea divisora es tan fácil como prestar un poco de atención. Cada monstruosidad que, por desgracia, pasa por tus ojos, no hace más que ayudar a futuros diagnósticos, que serán incluso más rápidos y efectivos.
Es cierto que hay libros y libros. No es lo mismo identificar un engendro literario en las páginas soporíferas de un demagogo con un mínimo de inteligencia, que en las letras (por llamarlas de alguna manera) vomitadas por un yanki con ínfulas de Victor Hugo.
Porque a los yankis es más fácil pillarlos que a las cajetillas de tabaco que mi madre guarda por la casa (mi madre… daría para varios tomos la pobre mujer, espero que lo de perder la cabeza no sea hereditario). Como alguna vez he comentado, no me gusta en general la literatura estadounidense porque no es capaz de salir del estado de afirmación constante de superioridad que impregnan constantemente autores que, antes de ponerse a elevarse sobre la multitud, deberían aprender a escribir y a leer. Como dijo una vez Bernard Shaw (al que por lo visto los yankis le caían mejor que a mí): “La literatura estadounidense es maravillosa, ha llegado a la decadencia sin haber pasado por la edad de oro”.
Y Katherine Neville, habiendo nacido en Estados Unidos, no podía ser una excepción.
Una de las reglas de oro para diferenciar a un escritor al menos hábil, de uno pésimo es que, el primero, es capaz de disfrazarse a sí mismo dentro de su propia obra de una manera más o menos eficaz. Pues al fin y al cabo en toda obra siempre hay algo, aunque sea mínimo (que siempre es más que eso, por mucho que se empeñen y exceptuando a los que tienen a esclavos) del propio escritor.
A Katherine Neville no es que se la vea el plumero, es que raya ya en el patetismo autobiográfico idealista. No hace falta más que ver las descripciones de sus protagonistas: heroínas femeninas. Mujeres con una gran cantidad de ideales morales, clásicas, pero liberales, con una vida muy calculada, excesivamente calculada, pero que pasan del “soy un producto gris con éxito de la sociedad” a ahora soy la más liberal de la historia, en un par de segundos. Inteligentes, dedicadas a la economía, a los ordenadores, al mundo empresarial, calculadoras, seguras de sí mismas, hasta que aparece el galán que consigue que pierdan los papeles, y ante el que se sienten indefensas (puag, puag, puag… lo siento, tenía que ponerlo). Protagonistas rodeadas por personajes prototípicos, que me arriesgaría a decir que también la rodean a ella en su vida real, aunque idealizados, obviamente.
No hace falta ni siquiera ahondar en la propia escritora para saber que la protagonista de su libro siempre es ella. Lo gritan las pobres páginas. Pero, para el que no se lo crea, la reseña que acabo de buscar hace 5 minutos, no creo que deje lugar a dudas:
“Katherine Neville nació el 4 de abril de 1945 en Estados Unidos. Es bachelor en Administración de Empresas y en Literatura. Ha estudiado Filosofía Antigua y realizado un Máster en literatura negra de Europa, África y América. Experta en informática, ha sido durante años vicepresidenta del Bank of America. Ha trabajado en los campos del transporte y la energía, y ha ejercido como fotógrafa comercial y modelo.”
Vida fulgurante, plagada de éxitos. Tales como los de sus protagonistas. Mujer prototipo de finales del siglo XX: agresiva. Que coincidencia. Seguro que tampoco le dejaba mucho tiempo para sociabilizar, como sus personajes protagonistas.
Vicepresidenta del Bank of América. Fíjate tú que el deseo de la última heroína del libro que me leí el domingo pasado era trabajar allí mismo. Para combatir las injusticias económicas de los capitalistas malos, claro. También era una fanática de los ordenadores, como ella misma, ¡qué cosas! Y en otro libro si mal no recuerdo, en el trabajo de su protagonista tenía que hacer frente a negociaciones con magnates del petróleo (anda, ¡si la autora es experta en energía!).
Que ya no es cuestión de introducir tus conocimientos, eso se hace por obligación. Es el decoro de saber hacerlo con elegancia. Porque ya ni se molestan en ponerle nombres a sus personajes… Verity Bank para una trabajadora de la banca con unos altos intereses morales… La repanocha vamos.
Hablar ya de la calidad literaria… pues mira, no tengo ni ganas. Para panfletos personales ya me bastan los de los políticos. Y si lo único que quiere es que admiren su trayectoria personal, que se construya una pirámide y que mande a un matado escribirla una biografía. Total, tanto estas últimas como sus novelas están encuadradas dentro de la ciencia ficción.
xD Uno que reaparece cuatro meses despues con sobredosis y un estado anímico lamentable… En fin…
¿Te puedes creer que no tengo ni un solo libro dedicado? Que horror… ;_;
Vaya, cuando tiempo sin verle por aquí
Tranquilo, libros dedicados, ahora que me pongo a pensar, creo que yo tampoco tengo ninguno… Bueno, sí, uno. Y paro de contar xD Como la mayoría me los compro yo…
¿Sobredosis? Pues hoy estamos prácticamente igual, ibuprofenizada, como cada mes…
¡Saludos!
Bueno bueno. Si la pobre Katherine todavía tiene piel, debe ser porque tu miopía perdonó algún milímetro de ella jajaja.
Yo de este libro no opino, porque, aunque lo tengo, todavía no lo he leido.
Así que me limitaré a hablar de lo que conozco (que si me sacas del tema cata de cervezas es mas bien poco). Que la pongas a caldo, no me parece mal, que para eso hay libertd de expresiín. Que digas de una manera educada que ese libro podia haber salido del culo de un mono, pues ale, también me parece bien. Pero que no menciones en ninguna parte, ese libro magistral que escribió ella, antes de perder el talento (dejaremos en tela de juicio que lo tuvo, atendiendo a tu entrada), me parece fatal. Habrá qeu reconocerla lo bueno y lo malo, que menos. Y el Ocho, libro porque el esta mujer obtuvo éxito y reconocimiento, es un libro que bien merece una muy buena mención.
En fin, a todo esto, yo sigo esperando algo….¬¬
Besotes!!
No hable de ‘El Ocho’ para luego no sufrir castigos xD Porque ‘El Ocho’ no esta mal, pero de ahí a magsitral hay demasiados pasos… De todas formas, como ya te dije, si quieres seguir considerándolo magistral ni se te ocurra leer nada más de esta mujer.
Por cierto, y no fue antes de perder el talento, Riesgo Calculado es anterior. Al igual que con Dan Brown, sólo salió al mercado español con fuerza después de su éxito de ‘El Ocho’. Hay que reconocer, que ‘El Ocho’ al menos es mejor que ‘El Código DaVinci’, pero el reconocimiento hacia los escritores por parte de una gran parte de la población nunca me despertó buenos augurios xD
PD: Algún día llegará plasta xD
Besos!!
me obligan a escribir mi email cuando la condenada pc no me saca el arroba…
Ingrata, todas las mujeres son así, una las aprecia, se van por un tiempo y ni señas de su existencia, no tengo blog es cierto pero bueh, por ahi me creo uno solo por el vicio de tenerlo
¿como estás mujer?
Sigues de cajera de mini falda sersy? xD neh, supongo que ya dejaste eso y entraste a la tortura profesional de niños de primer nivel (los más grande la denunciarían xD)
En fin, por ahi hablamos, (osea nunca xD) porqé quistaste el tag? T.T
Me encanta leer como diseccionas los libros, ya lo sabes. Pero pensaba que Brown era el que salia peor parado en tus quemas y ahora veo que te ensañas con Neville.
Yo la verdad es que no puedo opinar. La verdad es que me han recomendado que no lea a esa mujer y yo he sido obediente.
Por cierto, leyendo tu entrada, me he dado cuenta de que solo tengo un libro dedicado y es de mi hermana y mio… La cosa es que algunos de mi libreria son regalos, pero mi gente es tan vaga que no me los dedican. jajaja
PD: Que “suerte” tienes al no tener lectura acumulada… Yo tengo como 10 libros en casa esperando a ser leidos y sin embargo sigo comprando.
Eres muy complicada,jejeje.lo unico que ley de esa pobre mujer a la que alabas sin disimulo,es “el ocho”.Y chica a mi me gusto,la verdad,no como para volver a leerlo,pero disfrute de la lectura.No tengo tus problemas de espacio para los libros,pues la mayoria me los dejan y sengun los termino los devuelvo a sus dueños.Los libros los tengo en varias categorias.
1 los que ley me enamore y volvi a leer,como Harry Potter,el perfume y proximamente el Ultimo Caton.
2 me gustaron,pero no volveria a leer ,con una vez basta,Los pilares de la tierra,El medico,y muchos mas.
3 fueron un peñazo,pero por argullo lector termine,en esa categoria destaca “El juego de Gerar” vaya castaña.
4 los que ni el orgullo ha conseguido que los termine,ultimo caso “La almendra”por dios que egocentristo de la protagonista con su vagina,un asco.
Como veras soy mas simple opinando sobre libros.
Besitos chata.
xDDDDD
Lei la historia gráfica del pez, es genial, pon más!! xDDD
Leete:
“Establecer una línea divisora es tan fácil como prestar un poco de atención. Cada monstruosidad que, por desgracia, pasa por tus ojos, no hace más que ayudar a futuros diagnósticos, que serán incluso más rápidos y efectivos”
No te recuerda a algo??? Sólo hay que cambiarlo de contexto…
¡¡Agggg!! xD No me había dado cuenta hasta ahora
Si es que me traiciona el subconsciente de futura psicóloga hasta hablando de literatura
Me encanta ese párrafo