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Salvador

September23

En los últimos coletazos del régimen franquista, y como respuesta de “fuerza” al asesinato de Carrero Blanco, se dictó y ejecutó en España la última condena a muerte. Salvador Puig, miliante anarquista del MIL (Movimiento Ibérico por la Liberación), fue sentenciado a morir mediante “garrote vil” por la muerte del guardia civil Francisco Anguas Barragán. Salvador es la historia de este joven catalán, que intenta reconstruir parcialmente su trayectoría militante en los movimientos políticos clandestinos, y su posterior ejecución a manos del régimen.

Cartel de Salvador

Adaptando la novela Cuenta Atrás: la historia de Salvador Puig Antich (Francesc Escribano), el director Manuel Huerga pretende llevar a la gran pantalla una historia de idealismo moral (e incluso político) a la par que realizar una denuncia social de lo que significaron para España los últimos años de la dictadura fascista de Francisco Franco. Sin embargo, cada minuto que dura la película, las intenciones se diluyen en un panfleto que en ocasiones puede llegar a ser tan demagógico como las historias que nos contaba mi profesora de historia de 4º ESO, en la que valientes niños españoles salvaban a la patria de malvados rojos que se escondían en las montañas.

Por supuesto, nadie va a negar a estas alturas la represión que se vivió durante la época franquista (bueno, eso de nadie es relativo, pero hagamos que vivimos en el mundo de la piruleta y que los cazurros sólo existen en yankilandia). Y también es cierto que en el cine español poco se ha explorado aquella época que sigue levantando odios en algunos (e incluso cierta nostalgia, a la que no vamos a calificar de ninguna manera, al menos en esta entrada, en otros). Sin embargo, esta necesidad por plasmar en el séptimo arte parte de nuestra historia más reciente (y la que sigue doliendo más) conlleva un riesgo que no ha sabido (o no ha querido) sortear Manuel Huerga: el panfletismo idealista sin bases demasiado lógicas.

Porque el mayor problema de Salvador (ignorando todo el esqueleto técnico que rodea a una película), es el mensaje, las ideas, las “lecciones” que escupe un guión que recoge verdades demasiado parciales sobre los grupos políticos ilegales, las fuerzas del estado y el bien y el mal.

Al igual que el típico cuento dedicado a los niños, o las prefabricadas películas de “héroes”, en Salvador los buenos son muy buenos, y los malos son muy malos. Y es algo que acaba rechinándote en los dientes, porque por muy defensores de la libertad que intentase ser el MIL y todos los que formaban parte de él, robar bancos, involucrar en temas ilegales a conocidos que no tienen que ver nada con el tema, y pertenecer a un grupo armado, no son características de buenos, buenísimos. Que tuviesen unos ideales libertarios, vale, que quisiesen luchar por la libertad de su país y del mundo entero, puede. Pero eso no convierte a nadie en bueno, buenísimo así por así, sobre todo si va robando bancos y portando armas de fuego (y Robin Hood es Robin Hood, no la vida real). Es tan ideal en ciertos momentos la imagen de los rebeldes que lo único cierto que sabes es que en ese punto, biográficamente, han maquillado ciertas cosas.

Y luego están los malos. Que en general es el Régimen (cosa que desde luego yo no voy a negar) y las fuerzas de seguridad del estado (tema ya menos correcto en ciertos sentidos). Siempre ha habido (con perdón) cabrones en las fuerzas de seguridad, los sigue habiendo, y por desgracia, seguirán existiendo en un futuro. Seguramente, durante la época del Régimen hubiese más de esos cabrones en los cuerpos del estado. Sobre todo porque se incentivaban mucho más ciertos comportamientos, y porque ser un cabrón estaba muy bien visto.

Sin embargo, hay ciertas cosas que sobran. Como en el momento en el que entran en la prisión presos políticos que se presumen pertenecen a lo que será el futuro PSOE, y uno de los funcionarios comenta: “a estos tratadlos bien, que probablemente luego serán nuestros jefes.” ¿A qué viene eso? ¿Es una manera de decir: las fuerzas del estados fuimos y seguimos siendo unos cabrones pero ahora disimulamos más?. De verdad que ese punto no lo entiendo, o me gustaría más bien no entenderlo como lo entendí.

Y luego están ciertas asociaciones, algo curiosas. Como encontrarte que todos los ciudadanos honrados tienen acento catalán y hablan catalán. Y los polis malos, malísimos, malosos, tienen acentos castellanos, extemeños, andaluces… pero, ¿catalanes?, ni uno. Tengo que informarme. No sabía que durante la dictadura toda la policía de cataluña proviniese del resto de España… Así me explico yo que ciertos grupos minoritarios nos quieran tantos.

¿Cuál es quizá el problema principal de la película? Querer convertir a un rebelde (algo insignifcante dentro del intrincado mundo político ilegal del régimen) en el estandarte de la lucha de la libertad de aquella época. Cuando realmente, y por desgracia, Salvador Puig, sólo fue conocido por haber sido la última víctima del garrote vil en España. Porque si Salvador Puig no hubiese sido asesinado por el Régimen, si no hubiese sido arrestado, ¿qué importancia se le darían a sus actividades políticas? Incluso su muerte, por desgracia, no sirvió nada más para afianzar la imagen cruel de un régimen en decadencia, que si cayó no fue, como incluso alguien que no conoce la historia de España podría creer después de ver el final de la película, por la conciencia social que generó esta condena a muerte. Más condenas a muerte hubo anteriormente y la dictadura siguió ferreamente agarrada a España.

En conclusión: el cine español sigue necesitando más revisiones históricas, pero evitando explosiones de idealismo ilógico (aunque el idealismo nunca fue lógico, pero siempre hay grados).

posted under Séptimo Arte
4 Comments to

“Salvador”

  1. On September 23rd, 2006 at 5:59 pm Achechino de machach (guille) Says:

    el cine es para divertir a la gente y q se pase un buen rato, si quieres cambiar la mentalidad de la gente, que hoy en dia no se si es necesario cambiar o rezar para que la pierdan, te lias a tirar octavillas y a pasear un chucho y ganarte 4 euros tocando la flautita.

    ale…

    Cinefilos Terroristas Por La extincion Del Cine Español Ya

    CTPLEDCEY ( ACT in english )

  2. On September 23rd, 2006 at 6:02 pm Edleber Says:

    Jajajajajajaja

    Bueno, ya sabes que para mí antes que entretenimiento el cine es arte, aunque también sirva para entretener (y si no lo hace, malo, malo)…

    Na, octavillas, eso no sirve, la gente no lee nada que no sea morboso

  3. On September 26th, 2006 at 2:32 pm Animadora litronera Says:

    Yo una vez intenté leer una octavilla, pero una amiga que había al lado, creyendo que era propaganda evangelista de unos que estaban predicando al lado y llamando aberración a casi todo, me lo arrancó de las manos.
    Jamás pude llegar a saber cuanto costaba aquel curso de inglés que queria jajajaja.
    Triste pero cierto.

  4. On September 26th, 2006 at 2:41 pm Edleber Says:

    Bueno, no hay mal que por bien no venga. Seguro que te gastastes ese dinero en cosas mejores, como mantenter reluciente el tono rojizo de tu melena, cervecitas para no deshidratarte, etc.

    Si es que de verdad, hay amigas que no son tolerantes con otras formas de vida,digo yo, ¿qué le habrán hecho las academias de inglés? Que bueno, un poco sectarias siempre fueron, pero en el fondo conoces a gente, se supone que aprendes a hablar inglés y esas cosas.

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