Sobre el derecho de admisión
Recientemente saltó a la palestra informativa la negativa de un restaurante madrileño (La Favorita) a celebrar en sus salones el banquete de boda de una pareja. Obviamente, la empresa se negó porque la pareja estaba compuesta por dos hombres, y ello atentaba contra su “política de empresa”.
Para poder ponernos en antecedentes es interesante señalar que, La Favorita, es propiedad de la Sociedad Operística de Navarra, que nace en 1997 inspirada por los “principios cristianos”. Estos principios cristianos, señalan muchos medios, se anclan dentro de las corrientes más conservadoras… Así que no es muy difícil hacer cuentas.
Lo inadmisible de la noticia no es, sin embargo, que un restaurante con tintes conservadores haya negado un banquete de boda a una pareja del mismo sexo (ya decía yo que tardaba en aparecer algo así). Lo inadmisible son las respuestas de apoyo que, amparándose en el derecho de admisión, arguyen el buen hacer de este local en esta situación concreta.
Parece ser que la gente confunde el derecho de admisión con el derecho de discriminación, y claman a los cuatro vientos que todo forma parte de éste, el Estado de Derecho en el que convivimos todos, y gracias al cual podemos expresar con libertad nuestras opiniones. Esta confusión de libertad y ofensa es más preocupante que el caso aislado que ha propiciado el revuelo en todos los informativos (bueno, menos en la COPE y en La Razón… ahí más que revuelos, seguro que hubo muchas palmaditas de asentimiento).
El Derecho de Admisión, es un derecho que tienen todos los dueños de locales privados a la hora de poder denegar el paso a cualquier individuo que por vestimenta, estado físico o psíquico pueda suponer un problema para la seguridad del negocio. Así mismo se respeta también la libertad de poder fijar una cierta etiqueta para ciertos lugares (que si bien no encaja exactamente dentro del punto anterior, no es nada degradante para el público, por muy cómo que resulte ir en chandal y zapatillas deportivas, y por muy asquerosas que sean las convenciones sociales).
Sin embargo, el Derecho de Admisión tiene un límite: nunca podrá ser causa de discriminación racial, sexual, política, etc.
Aquellos que siguen viendo a los homosexuales como aberraciones de la naturaleza (y que no deben mirarse demasiado al espejo) o como pobres enfermos mentales, no parecen ver discriminación alguna en este hecho. Por ello, no es difícil escuchar en los medios y en la calle cosas como “Ya está bien, no han hecho más que expresar el sentir de la mayoría de los españoles”, “Ya es hora de que alguien tuviese huevos para hacer eso”, “Ya están los maricones quejándose de discriminación. Uy pobrecitos… Si es que no saben hacer otra cosa”.
El problema es que para ellos parece que el concepto gay o lesbiana implica la total posibilidad de discriminación. Total… son unos engendros. Pero claro, ¿y si resultara que el banquete se le ha negado a una pareja de color o extranjera?, ¿qué pasaría si un local niega la entrada de mujeres porque las considera inferiores o engendros de la naturaleza?, ¿qué pasaría si yo abriese un local y me dedicase a impedir la entrada de todos aquellos que no tienen ideales de izquierda, no son del Madrid, o son creyentes, tan sólo porque creo que hieren mi dignidad como persona en un Estado de Derecho totalmente libre y plural? ¿Entonces sí existiría la discriminación?
Es indignante ver lo que publican al respecto diversas plataformas, como la ultraconservadora HazteOir.org, calificando de pseudobodas las uniones entre gays y lesbianas (seguro que las bodas que se realizan entre muchos de sus miembros, y resultan de uniones concertadas, son bodas en el amplio sentido de la palabra). O leer en algún otro medio informativo (si es que se merece ese apelativo) que la pluralidad consiste en que ellos como medio católico conservador tienen todo el derecho a rechazar entre sus filas a periodistas gays…
Lo que está claro es que en materia de tolerancia hacia la homosexualidad todavía queda un largo camino por recorrer.
Por el momento, al menos, el ayuntamiento de Madrid ha abierto un expediente sobre el caso… (mientras que no lo lleve la Botella).
Hola
Leí tu comentario casualmente, y no he podido evitar discrepar con algunas cosas… (seguramente ahora todos os echaréis encima, y me tildaréis de fascista horrible)
La tolerancia tiene muchas acepciones en el diccionario, pero quizá la que nos interesa es la siguiente:
“2. f. Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.”
Los homosexuales tienen derecho a casarse. Perfecto. Pero supongo que su derecho no debería violentar el derecho de los demás a regirse por sus normas religiosas… La libertad y la tolerancia implican vivir respetándose unos a otros, no sólo exigir respeto por uno de los lados…
Imagina que soy pintor. Imagina que he, ejerciendo mi libertad, estado años pintando cuadros con la imagen de Mahoma (es una figura que me atrae), y le he representado en mil formas, con óleo, con acuarela, incluso en collage… Ahora imagina que decido exponer mis cuadros en una exposición, y que para hacerlo se me ocurre ir a una famosa sala de exposiciones musulmana. Sabiendo que allí las imágenes de Mahoma están prohibidas (lo prohíbe el Corán), ¿qué crees que me dirán?
Podrían fusilarme y quemarme en la plaza pública, podrían insultarme, o quizá podrían decirme amablemente que la “Política de la sala de exposiciones” prefiere no admitir ese tipo de cuadros, que lo siente y que se busque otra…
¿Sería discriminación este hecho, o simple coherencia religiosa? Incluso quizá algunos podrían decir que soy un provocador yendo a una sala musulmana con miles de cuadros de Mahoma (prohibidos)…
Supongo que en este caso es similar… La coherencia religiosa hace que un local que se dice “basado en los principios cristianos” no quiera ser soporte de algo que no comparten…
¿O acaso, siguiendo el ejemplo que tú ponías en tu texto, si yo abro un bar, y ese bar se llamase “PEÑA BLAUGRANA.VISCA EL BARÇA”, y todos los domingos se reuniesen allí los seguidores culés más acérrimos… Iría yo allí, con mi grupo madridista, a celebrar que el Real Madrid ha vuelto a ganar la Copa de Europa? ¿Me dejarían? Probablemente no les hiciera ninguna gracia… ¿Es discriminación? Bueno, es coherencia…La libertad de los seguidores del Madrid para celebrar su fiesta no debe (en mi opinión) pisotear la de los culés…
Respeto y tolerancia significa exactamente eso. Ser respetuoso con los que no piensan como tú (y parece que hoy en día, no se puede opinar NADA que no esté a favor de la causa gay; porque si no ya eres un reaccionario lector del ABC…planteaos que eso no es tolerancia…)
Un saludo
¡Saludos!
El problema ante el que nos encontramos es que, dentro de que La Favorita tenga unas ciertas raíces, éstas no se muestran de una manera tan “evidente”, como lo sería los ejemplos que tú has puestos. Obviamente, no sería coherente que yo me metiese en un pub lleno de culés a celebrar un triunfo del Madrid. Pero ya no por tolerancia, sino por mi propia integridad física xD Y por cierto, en mi barrio hay varios bares de peñas de diversos equipos, y la gente de otros equipos (e incluso sus “máximos” rivales) va a ver partidos allí sin más problemas que las discusiones que se formen (que al final suele ser lo más divertido, sobre todo con ciertos partidos que de insulsos dan vergüenza).
Los ejemplos que tú pones son manifestaciones claras de ideologías. Y el problema versa en que la homosexualidad no es una ideología. No se trata de afiliarse a un partido ni de formar parte de una determinada religión. Aunque bueno, obviamente, para esto hay gustos y colores.
Mira, si ese restaurante no permitiese el banquete de una pareja que se ha casado por el juzgado, entonces, vería mucho más coherente su rechazo a la celebración de un baquete gay. El problema es que dudo mucho que se haga esto. Por ello me parece una hipocresía. ¿Por qué con unos sí y con otros no? ¿Corazón que no ve, corazón que no siente? No sé, si vamos a establecer unas normas en relación a una ideología, unas creencias, etc., o vamos con todas o con ninguna.
Una cosa es respetar, y otra cerrar la puerta con lo que no se está de acuerdo. La religión musulmana no es buen ejemplo de ello porque, desgraciadamente, aún siguen en un punto de tolerancia bastante bajo. La católica… depende de los sectores.
Tolerancia, desde yo siempre lo he visto, no es respetar lo del vecino desde la distancia. Esa tolerancia es muy fácil, demasiado fácil. Encerrar el problema, ponerle un muro, taparte los ojos. Eso no es tolerancia. Y eso es lo que hacen ciertos sectores católicos con el tema de la homosexualidad.
Y no por opinar en contra de los gays eres un reaccionario del ABC. Será que no hay liberales de izquierdas que no soportan a los gays xD Y que no hay gays que leen el ABC. Además, más que del ABC en este caso serían de La Razón… Otra cosa, obivamente, es que desde los sectores más conservadores (tanto política como religiosamente hablando) haya más probabilidad de encontrar gente que no ve con buenos ojos a los homosexuales.
Terminando con esto… Aclarar que JAMÁS me he declarado como una persona tolerante en el amplio sentido de la palabra. Dudo que haya muchas personas realmente tolerantes por encima de la tierra. Ahora, eso no me quita mi derecho a opinar, obviamente. Por eso me es curioso el nick de libertad, ¿es el título de tu respuesta o lo has usado como nick? xD Más que nada, porque si es lo segundo, no sé, deja tu respuesta con un pequeño sabor a demagógica (es tan sólo una opinión, no un intento de ofensas, por si hacen falta aclaraciones ^^)
De todas formas, aunque veo que no compartimos opiniones, saludos, y gracias por opinar por aquí.
Hola
En primer lugar, muchas gracias por molestarte en contestar mi comentario. Se agradece la réplica.
Primero, he de decir que es cierto que “La Favorita” no es una iglesia, ni un lugar donde a priori sea manifiesta la ideología de sus fundadores…En eso te doy la razón.
Sin embargo, eso creo que no resuelve el problema (¿o es que si dentro del resturante hubiese habido cuadros de Escrivá de Balaguer no hubiera habido las mismas críticas? ¿O peores?)
Ayer volví a ir a la página de la RAE, y puesto que “tolerancia” es el acto de “tolerar”, busqué esto último en el diccionario, y esta vez, para que nadie me pueda acusar de manipulador (no digo que lo hayas hecho, pero por si acaso), pondré todas sus acepciones:
tolerar.
(Del lat. tolerāre).
1. tr. Sufrir, llevar con paciencia.
2. tr. Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente.
3. tr. Resistir, soportar, especialmente un alimento, o una medicina.
4. tr. Respetar las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.
La idea de tolerar que se desprende no es necesariamente disfrutar y ser feliz con las ideas ajenas; sino que a mí se me asemeja más bien a la segunda acepción… Es decir, cuando se reclama tolerancia para los homosexuales a la Iglesia, se está reclamando que, aunque no lo consideren lícito, ni lo aprueben, que lo permitan.
¿Cómo se hace eso? Yo no lo sé… ¿Cómo (intenta pensar en algo que no te parezca lícito, no sé, el incesto, o el aborto, o la infidelidad) puedes permitir ese algo, pero sin aprobarlo?
A mí me parece complicado, porque en seguida comenzamos a juzgar a la gente (todos somos así). La Iglesia tiene una política (que no digo que es la que sigan muchos de los que se dicen miembros) que consiste en condenar la acción (no tolerar nunca lo que a sus ojos es malo, como el adulterio, la homosexualidad, la avaricia), pero amando a la persona que la realiza (es decir, tratando no sólo con respeto, sino también con amor a estas personas). Un ejemplo de esto lo tienes en Jesús, cuando se acercaban a Él las prostitutas (a Él, un gran maestro judío, santo), y Él dejaba que le tocasen (contacto físico de apoyo a la conversación, se entiende, aunque esto ya es muy escandalizador para esa época), y las perdonaba, y ellas se sentían muy a gusto a su lado. ¿Crees que Jesús “toleraba” la prostitución? ¿Que le parecía que no estaba bien pero que cada cual hiciese con su cuerpo según vea? Jesús condena esto (las mujeres no están para ser prostitutas), pero al mismo tiempo es capaz de mostrar un amor muy grande por ellas…
Otra cosa que pienso es que la Iglesia no puede imponer sus normas de conducta a toda la sociedad, porque las normas de la Iglesia son para los creyentes. Y a mi entender los que están fuera de la Iglesia, y de Dios, están fuera también de toda norma…
Por eso es complicado encontrar un equilibrio… Sí que veo que en estos tiempos se ha pasado de una intolerancia absoluta, con un nulo amor por las personas; a un libertinaje en el que todo vale, y si no estás de acuerdo con él ya eres objeto de críticas…(leas o no el ABC, es complicado ir en contra de la modernidad)
Mi conclusión, para terminar, es que cada cual ejerza su libertad y sus derechos, pero sin imponerlos (y eso va por los dos bandos). En el caso de la Favorita, a mi entender, hubo respeto, hubo corrección y educación, y el derecho de este sitio a no celebrar bodas gays puede ser compatible con el derecho de la pareja a celebrar su boda, porque afortunadamente hay otros muchos restaurantes dispuestos a ello…
(el ejemplo que pones con las bodas civiles no es del todo adecuado, porque las bodas civiles no se ajustan al canon de la iglesia, pero no son explícitamente condenables)
Pues eso, un saludo
PD. Mi nick es libertad, no pretendía ser en ningún caso demagógico…Ésa es otra palabrita compleja, en la que no me voy a extender ahora
¡Hola de nuevo!
Bueno, voy a intentar contestarte punto por punto, aunque no prometo nada, porque enseguida me voy del tema y acabo en los cerros de Úbeda.
A mí si me parece significativo el hecho de que la Favorita no sea de cara al público a priori un restaurante con una marcada tendencia cristiana conservadora. Establecer desde el primer momento unas características propicia que casos como éstos se eviten (dudo mucho que dos homosexuales quiseran celebrar su boda en un local donde saben de antemano que está mal visto). Con la ley en la mano, seguiría siendo la cosa un caso de discriminación, eso desde luego.
Porque evadiéndonos fuera del terreno de la tolerancia y el respeto (que ya comentaré luego), sobre el derecho de admisión se dice lo siguiente:
Derecho de admisión
Facultad que tienen los titulares de los establecimientos públicos y los organizadores de espectáculos y de actividades recreativas de determinar las condiciones de acceso dentro de unos límites legales.
Condiciones
# Respeto a la dignidad de las personas, sus derechos fundamentales y que todo el mundo es igual ante la ley, sin que pueda prevalecer ninguna discriminación (Constitución Española, Art. 14).
# Se debe evitar que se pueda negar a nadie, de manera arbitraria o improcedente, la entrada a los locales públicos.
# Las condiciones tienen que ser objetivas: no pueden ser arbitrarias ni improcedentes.
Las condiciones tienen que ser públicas, y con los requisitos siguientes:
# Hay que exhibir un rótulo en el cual se hagan constar expresamente las condiciones objetivas a que se supedita la entrada; debe estar sito en los accesos, ser visible desde el exterior y, en su caso, en las taquillas.
# Hay que exhibir un rótulo indicativo del aforo máximo permitido, en la entrada.
# Los rótulos en el interior sólo pueden servir de recordatorio de los sitos al exterior.
# Las condiciones se tienen que aplicar igual para todo el mundo.
# No pueden ser discriminatorias.
Comunicación
# El establecimiento tiene que enviar la copia del texto del rótulo a la Delegación del Gobierno de la Generalitat un mes antes del ejercicio del derecho de admisión, es decir, de la colocación del rótulo.
# La copia del escrito a la Delegación del Gobierno, debidamente sellada, tiene que permanecer obligatoriamente en el establecimiento.
# Se tiene que comunicar cualquier modificación del texto del rótulo a la Delegación del Gobierno de la Generalitat.
Limitaciones de acceso
# Cuando el número de plazas establecido en la licencia se haya completado.
# A las personas que manifiesten actitudes violentas, agresivas o provoquen barullos.
# A las personas que traigan armas u objetos susceptibles de ser utilizados como tal.
# A las personas con ropas o símbolos que inciten a la violencia, al racismo o a la xenofobia.
# A las personas que puedan producir peligro o molestias a otros usuarios.
# A las personas que estén consumiendo, o muestren síntomas de haber consumido, drogas o sustancias estupefacientes o muestren signos de estado de embriaguez.
# Se tiene que proceder a la expulsión de las personas que dificulten el desarrollo normal del espectáculo o la actividad.
Cuando comentaba ayer el concepto de tolerancia, en ningún momento me referí a la definición que habías dado de la R.A.E (si hubiese dudado de ti, lo primero hubiese sido acudir a ella, no tirar la piedra con los ojos vendados a ver donde caía). El problema de la definición de la R.A.E es que ni afirma, ni niega tu concepción exacta de la tolerancia. Es una definición tan subjetiva que podríamos estar discutiendo años sobre lo que quiere decir. Y de todas formas, la R.A.E es un conjunto de hombres y mujeres nada más que consensúan entre ellos diferentes conceptos. No me parece una prueba de peso demostrar algo sobre un concepto tan subjetivo basándonos en la opinión, aunque sea, de un conjunto de sabios. Por eso yo ayer remarcaba: “Tolerancia, desde yo siempre lo he visto,” (nunca hablé de acepciones ^^).
Yo nunca he dicho que para tolerar haya que disfrutar con las ideas ajenas. Eso sería tan incroguente cognitivamente, que el que fuese tolerante de esa manera estaría totalmente chalado. Cuando se reclama tolerancia a la Iglesia católica en temas de homosexualidad se pide que ciertos sectores dejen de clasificar sus relaciones íntimas como relaciones inferiores o como relaciones enfermas. Cuando se le pide tolerancia a la Iglesia, se le pide no que “acepte” y “esconda”, sino que acepte ya no a los agnósticos o ateos, o gente proveniente de otras religiones, sino a sus propios fieles, que se sienten inferiores y repugnantes en muchos casos por el trato que se les da. Porque sí, se les “respeta”, pero siempre y cuando ese fiel no abra la boca ni tenga muestras de cariño hacia su pareja, o que ni se le pase por la cabeza tener pareja.
Hace años, se llegaba a considerar a los deficientes mentales como un castigo de Dios (no hace tanto tampoco). Se les llegaba a encerrar en las casas o en asilos, para que la sociedad jamás conociese tales desgracias. Muchas veces, el encierro no era por cuestión de “asco”, según los progenitores. Es lo que se tenía que hacer. Porque eran enfermos, y no se les podía tratar de diferente forma. No se habla de madre que repudiasen a sus hijos, puestos que les cuidaban en su casa hasta el día de su muerte (pero bien encerrados). Les tenían lástima. Eso no es tolerancia, ni respeto, a cualquier individuo que es diferente a ti.
Obviamente, no es lo mismo ser un deficiente mental que un homosexual (ni por asomo pretendo comparar a los individuos). Pero si me atrevo a comparar los contextos de alguna forma.
¿Qué respeto o tolerancia hay cuando otra persona no quiere que esté a su lado, o si quiere que esté tengo que estar constantemente guardando lo que soy? (sea ser de izquierdas, etc.). No hace falta ir con un cartelito gritando por la calle lo que eres, obviamente yo no voy con una pancarta que ponga: mujer liberal (que no libertina) heterosexual. Ni me presento así. Pero en las conversaciones, en los contactos con los demás, todo esto acaba saliendo de alguna forma u otra. Eso no es tolerancia: es vive y deja vivir, así de simple.
Sé cuál es la política de la Iglesia, la doctrina católica y conozco bastante bien la Biblia. No en vano he estado en un colegio religioso desde los 4 hasta los 17 años. El problema es que La Favorita no es un lugar de culto, es un restaurante. Y para empezar a establecer características tan específicas de los que pueden o no pueden celebrar banquetes, quizá les saldría mejor establecerlo como un “club privado”. Así no habría problemas.
Sin embargo, siguiendo con el ejemplo de la doctrina de Jesús, ¿es lo mismo una prostituta que un homosexual?, ¿es lo mismo un adúltero, un ladrón, un asesino, un ávaro que un homosexual?. Para la Iglesia la conducta homosexual no es lícita, no están bien vistos sus impulsos. Al igual que la Virgen es pura y virgencísima. Pero son conceptos que distan después de esos evangelios y de esas enseñanzas de Jesús. Jesús, como figura redentora, se acerca a las prostitutas, y al resto de pecadores como fuerza de salvación, porque han pecado, han hecho algo indigno. No está bien vender el cuerpo, no está bien robar, no está bien matar,… pero, ¿qué pasaría en el caso de un homosexual o una lesbiana?, ¿se les acercaría Jesús y les diría yo os perdono? Si bajase ahora e hiciese eso más de uno se iba a quedar atónito por ese “perdón”, porque obviamente, ellos no ven que les tenga que perdonar nada.
La Modernidad como tú dices puede ser preocupante, al igual que el conservadurismo (con mayúsculas) que desde ciertas esferas parece que va creciendo (o se va destapando). El problema es que por defender casos como estos o las bodas entre los gays, o incluso su posibilidad de adopción, ya te tachan de Moderna, de ir sólo donde dicta la corriente actual. Al igual que tú dices que te podíamos haber tildados de fascista por tus comentarios. Los prejuicios existen en todos lados.
Yo no me considero Moderna de esa manera. Los homosexuales no me parecen lo más guay, ni estoy todo el día contra el que salta algo porque sí, porque lo que se lleve sea defender a los homosexuales. Hubiese escrito el artículo igualmente si se tratase de musulmanes, africanos, o cualquier otro grupo. Aquí no trato solamente el tema de la homosexualidad, sino el del Derecho a la Admisión y la discriminación.
¿Complicado ir en contra de la Modernidad? Depende en qué círculos te muevas. Es como todo, siempre se ve lo que hace más daño a tu expresión como persona. tengo círculos afines de alguna manera a mí en los que lo que resulta complicado, por no decir imposible, es ir en contra de su conservadurismo. Y arguyen eso mismo, que es complicado ir en contra de la Modernidad, cuando no me dejan ni abrir la boca. Obviamente, siempre dependerá de si eres minoría o mayoría en un grupo.
Que dos homosexuales quieran casarse en un determinado restaurante no es una imposición. Imposición sería si obligasen a los camareros del local y a los clientes a hacer lo mismo. En el caso de la Favorita educación desde luego si hubo, eso no lo han negado ni los homosexuales. En todo momento se les dijo con correción que no podían celebrar su banquete porque la empresa después de algunas deliberaciones consideraba que iba en contra de su política. Pero la educación no tiene porqué ir unida con la tolerancia. Con educación se pueden llegar a perpetrar humillaciones.
De todas formas, como yo ya he recalcado en el artículo, lo que me pareció más inadmisible de la noticia no fue la política del restaurante (más que inadmisibles es esperable después de saber las raíces que tiene). Sino las reacciones a esta noticia, que más que de debate sobre el derecho de admisión fue el debate de: por fin se les prohibe a los gays celebrar sus pseudo-matrimonios en un local.
¿Por qué no son explícitamente condenables las bodas civiles? Ante la Iglesia el único amor válido matrimonial es el que se constata ante los ojos de Dios. El resto, por el momento, la tónica general, sería casi considerarlos como parejas “arrejuntadas”. Que luego la Iglesia considere peor un matrimonio homosexual que un matrimonio civil heterosexual ya es otro cuento, pero para la Iglesia oficialmente eso sigue sin constar como un verdadero matrimonio (véase entonces el caso de Leticia Ortiz).
En cuanto al nick, sea o no sea demagógico, que ya has aclarado que no iba con esa intención, sigue siendo significativo dada la manera de responder, ya que se interpreta como que tú eres la parte que ejerce su derecho a la libertad contra la parte opresora e intolerante. A eso me refería en mi primera respuesta.
Saludos de nuevo ^^
PD: El extracto sobre el Derecho de Admisión, como bien puedes ver alude en muchos casos a la Generalitat. Es lo mismo básicamente para el resto de España quitando Generalitat para lo que proceda.
Ejem, me veo en la obligación de dejar un comentario. Aunque en realidad no haya leido los anteriores enteros, lo siento, es un tema que me aburre.
Sólo decir que yo me enorgullezco de ser tolerante y tengo la constante angustia de no tolerar a los intolerantes, lo que me vuelve de su misma calaña. Por eso ni RAE ni María Moliner ni Constitución que valga. Los humanos somos contradictorios, por lo menos yo lo soy y no por ello voy a dejar de luchar por lo que para mi es justo, sea lo que sea la justicia, y si es que, al igual que la libertad, existe.
Tranquila xD Nunca esperé que fueses a ponerte a leer todo.
Tú y tu eterno dilema con la tolerancia. Yo ya te he dicho siempre que no me considero muy tolerante que digamos, sabes que salto a la mínima, aunque me intento controlar y ser racional, que nunca viene mal.
Bueno, tranquila, que no me enfadaré.
¡Besos Pili Sinatra!
Saludos
Veo que sin quererlo hemos fabricado (entre todos) un debate sobre la legitimidad o no de la homosexualidad, cuando en realidad hablábamos del derecho de un local a elegir el tipo de clientela cuando choca con el derecho de dos ciudadanos a no ser discriminados por razón de su opción sexual…
Complicado asunto. Veo también que te has documentado acerca del derecho de admisión… Está muy bien, aunque sigue siendo algo arbitrario (al menos en la práctica). Por ejemplo, cito textualmente de tu artículo a qué personas puedo no dejar entrar en mi local:
“A las personas que puedan producir peligro o molestias a otros usuarios.”
¿Y quién produce molestias a otros usuarios? A lo mejor a mis clientes les molestan mucho las drag-queens (es un decir), o los alemanes con la cabeza rapada, o los curas con sotana… No sé, eso de las “molestias a los otros usuarios” es algo subjetivo…Quizá a los clientes de La Favorita les molesten los gays celebrando su boda…
No digo que sea esto algo bueno, ¿eh? Digo que es lo que hay…¿O es que acaso no ocurre que a algunas chicas bastante poco agraciadas, o planas, se les ha negado la entrada a discotecas? ¿Está escrito en algún sitio en la puerta cómo de guapa debes ser para que te dejen entrar? Pero el caso es que en muchos lugares elitistas te ponen problemas…Y también pasa eso con el aspecto físico…¿Está bien discriminar a la gente por su poder adquisitivo? (no entras si no tienes pinta de “pijo”) Pues no creo…Pero el local tiene una política, y siguiéndola (no sé, sólo queremos tías buenas, o con dinero, o con pinta de lesbianas) hacen la criba a la entrada… Y esto ocurre.
¿Que no te dejan entrar con zapatillas a la discoteca? Pues como decía el Canto del Loco, que les den, y nos vamos a otro lado…
En fin, un saludo
PD. Todos necesitamos el perdón de Jesús
PD2. A mí me gustan las personas razonables, coherentes y abiertas (me da igual que estén del lado Conservador que del Postmoderno), aunq cuanto más extremos son de un lado, menos abiertos son…
Uhm, dices que hemos fabricado al final un debate de la legitimidad sobre la homosexualidad… Creo que ya aclaré en mi anterior respuesta que justo de eso hablaba en el artículo, y que justo eso es lo que se debería de comentar. Si he hablado de legitimidad sobre la libertad sexual no ha sido más que para contestar a ciertos asuntos (no me parece bien contestar lo que me dé la gana :P).
El artículo que citas “A las personas que puedan producir peligro o molestias a otros usuarios.”, y que dices que puede resultar ambiguo, se aclara al contraponerlo con otro derecho (en este caso del cliente o consumidor, no del propietario del local), que remarca que esta prohibición de entrada NUNCA puede ser motivo de discriminación.
Con respecto a las normas de “etiquetas” a las que aludes. Obviamente, podrían llegar a ser tomadas como motivos de discriminación. Pero es una discriminación generalizada (no digo ni que sea buena o mala, sólo intento explicarla). Es decir, es una discriminación que hace referencia a maneras de etiqueta que pueden ser adoptadas por la población en general. Si en una discoteca se debe entrar con un calzado mínimamente de vestir, en general, la población no va a tener problemas en su armario para tener ese tipo de calzado (ya sea caro o barato). Al igual que pasa con la ropa.
La etiqueta es algo muy diferente de la condición sexual, racial, religiosa, etc. A no ser que estés sin blanca y en una situación muy precaria (o no te dé la gana simplemente), siempre se dispone de un fondo de armario en el que se haya ropa más o menos formal para entrar en locales que así lo requieran. Que no te dejen entrar en un local vistiendo zapatillas no puede ser motivo de discriminación, a no ser que es que resulte que esas zapatillas son un poderoso símbolo de identidad de algún tipo (y no sólo la de entro con zapatillas a donde quiero porque me gusta vestirme cómodo, ese tipo de identidades en esta explicación tienen poca cabida).
Luego, tenemos los casos de súper exclusivos locales, donde ya no es que tengas que vestirte decéntemente, es que tienes que ser prácticamente un gran snob (sin que se ofenda nadie) para poder entrar. Obviamente, en este caso, no todos tienen la posibilidad de tener un fondo de armario para entrar a este tipo de locales. Pero así mismo, desgraciadamente, si esto es así, ni se tendrán los ahorros como para permitirse consumiciones, ni se tendrán contactos con esos círculos sociales, etc. Como mucho querrás ir alguna vez por ojear el sitio (si es que te atrae), pero dudo que te hagas habitual.
¿Esto es discriminativo? Obviamente. Tanto como que yo no me pueda comprar el ático que quiero y algunos otros que sí puedan no hayan dado jamás un palo al agua. Al igual que las diferencias de sueldo en diferentes puestos, en los que acabas trabajando lo mismo, con unas responsabilidades muy similares, etc.
Pero yo NO me he referido en ningún caso al concepto de discriminación como CONCEPTO MORAL. Que también daría para una entrada muy interesante y jugosa. Sino que me he referido al concepto de discriminación dentro del MARCO LEGAL. Y dentro del marco legal, este caso tiene muchas papeletas para ser considerado una violación de las normas en contra de la discriminación.
En primer lugar porque se trata de una discriminación específica (la homosexualidad no es un par de zapatillas). En segundo lugar porque, a diferencia de otros locales donde sí se te habla de norma de etiqueta a la entrada, aquí en ningún lugar pone (que yo sepa): las celebraciones de matrimonios homosexuales no están permitidas, ni nada parecido.
Obviamente, a partir de ahora, algunos homosexuales se lo pensarán antes de ir a ese restaurante. Pero eso no quita discriminaciones de ningún tipo.
Sobre el perdón de Jesús… Bueno, que quieres que te diga. Yo no me meto con tu afirmación de que todos necesitemos su perdón. Son tus creencias, al igual que yo tengo otro tipo de creencias. Por eso si para ti todo el mundo necesita el perdón de Jesús, y para mí el perdón esencial es el propio. Pero no caigamos en tendencias “absolutistas” de pensamiento. Yo prefiero el “para mí”, “desde mis creencias”, etc.
A todos en principio nos gustan las personas abiertas y coherentes, al menos si intentamos tener un mínimo de racionalidad en nuestra “filosofía de vida”. Pero siempre acaban gustando las personas más abiertas que están de tu lado. Es algo tan inevitable como ser humanos.
Saludos