ERC por aquí, ERC por allá
Hace algunos días, al avispado secretario general de ERC se le ocurrió arriar la bandera española en la sede de Gobernación de Cataluña. El día después se le ocurrió que lo mejor era hacer también lo propio con la catalana. No se sabe si para disimular algo más, para alejar a su cabeza de la horca, porque a lo mejor el color rojo y amarillo ya de por sí le da demasiada alergia, o porque ya estaba preparando un nuevo modelito de bandera más mono para ser izado. O quizá, quien sabe, el pobre sólo quería mandar los trozos de tela a la lavandería, para que luciesen más brillantes en el cielo catalán.
Debe ser por eso, por el gasto en lavandería, que ERC pretende seguir cobrando dinerito contante y sonante de todos sus cargos de confianza (vamos, de los que hayan sido nombrados por este partido político), estén o no afiliados.