El ataque del dragón pollo

Si hay algo que puede caracterizar a esta “era cinematográfica” que vivimos actualmente, es al uso y abuso de los trailers como métodos de captación de espectadores. Tampoco es algo extraño ni bizarro, cada día convivimos en una sociedad publicitaria que, progresivamente, va aumentando su agresividad. Por ello, el constante bombardeo con trailers y trailers en los que se revientan películas, y se nos muestra lo único bueno que podremos contemplar a pantalla grande, no nos debe sorprender.
El problema es cuando nos encontramos ante un trailer que es auténtica basura. Y encima acabamos yendo al cine para comprobar que la relación trailer-película no es inversamente proporcional. A buenos trailers, películas mediocres. A trailers mediocres, películas basura. A trailers basura,… acudid con cita previa al psicólogo.
Es el caso de Eragon y su dragón emplumado, que desde que lo vi por primera vez me impactó (y no agradablemente).