El ataque del dragón pollo

Si hay algo que puede caracterizar a esta “era cinematográfica” que vivimos actualmente, es al uso y abuso de los trailers como métodos de captación de espectadores. Tampoco es algo extraño ni bizarro, cada día convivimos en una sociedad publicitaria que, progresivamente, va aumentando su agresividad. Por ello, el constante bombardeo con trailers y trailers en los que se revientan películas, y se nos muestra lo único bueno que podremos contemplar a pantalla grande, no nos debe sorprender.
El problema es cuando nos encontramos ante un trailer que es auténtica basura. Y encima acabamos yendo al cine para comprobar que la relación trailer-película no es inversamente proporcional. A buenos trailers, películas mediocres. A trailers mediocres, películas basura. A trailers basura,… acudid con cita previa al psicólogo.
Es el caso de Eragon y su dragón emplumado, que desde que lo vi por primera vez me impactó (y no agradablemente).
Eragon, como bien es conocido, es una adaptación de la primera novela del mismo nombre que conforma la trilogía de ‘El Legado’ (aún inconclusa). Esta saga de aventuras y fantasía dio comienzo cuando su joven creador y escritor, C. Paolini, era un pipiolo de solamente 15 años.
La edad del escritor y la apabullante influencia de Star Wars, El Señor de los Anillos, y otros, sólo podía convertir la novela en un producto aceptable meramente comercial y de entretenimiento. Y así fue. Sin embargo, el éxito (auspiciado quizá por el boom filmográfico de El Señor de los Anillos, y otros libros de fantasía para niños y adolescentes como Harry Potter) fue mayor de lo esperado.
Y ya se sabe. Si estamos en la época de los trailers, también es la época de las adaptaciones literarias. Y ya se sabe que éstas han sido fuente de disputas entre lectores.
A mí misma jamás me han agradado demasiado las adaptaciones. Quizá porque a la hora de zambullirte en un libro, tu universo imaginativo es infinitamente rico, y una pantalla de cine coarta tus libertades totalmente. Sin embargo hay adaptaciones y adaptaciones, y Eragon desde luego no llega ni a la mitad de la palabra.
Desde los trailers se anunciaba una película repleta de fantasía. Desde la gran pantalla se observa una película a la que parece que le ha debido faltar el presupuesto… o algo no encaja. Dragones con plumas, enanos que no existen, elfos que no se mencionan, úrgalos que parecen moteros pintarrajeados de cualquier bar de mala muerte de esos, que los yankis se encuentran en sus pelis de serie B en medio de la carretera. Prisiones que se sitúan en medio de la nada y se supone estaban en un ciudad bulliciosa. Ciudad bulliciosa que comprende cuatro chabolas de paja a la orilla de un pantano hediondo. Una bruja caracterizada como una mala, malísima adivina, con un pañuelito de monedas en la cabeza, cómo único toque esotérico. Y el dragón, o dragona, mejor dicho. Ese ser entre lagarto y pollo con una voz tan, tan adecuada…
Las escenas se suceden de una manera atropellada, intentando combinarlas con una banda sonora que hace que la película resulte aún menos apetecible. Canciones que intentan ser épicas seguidas de melodías de película barata de sobremesa de fin de semana de antena 3. No hay ritmo, intentan dar agilidad y se quedan con los pantalones a medio poner mientras atienden la puerta a una velocidad infernal. No hay emoción. Excepto cuando aparecen los créditos finales…
Y es entonces (realmente mucho antes) cuando te convences que no habrá segunda parte. Al menos para ti. Si los estudios cinematográficos quieren seguir haciendo películas de serie C, allá ellos.
Yo no creo que la relación trailer-película sea inversamente proporcional o directamnte proporcional. Es cierto, que si un trailer es bueno puede terminar influyendo en elección de una peli, pero no es determinante. Lo que a mi realmente me hace decidirme por una peli son las críticas que hacen tantos expertos como conocidos. Y a pesar de esto a veces te tragas verdaderas tonterías… Sobre gustos no hay nada escrito :-)
Bufff, yo es que últimamente no hago más que ver pelis horribles con trailers que pintaban muy bien. Será también la época.
A ver cuando llega febrero y puedo ver mi esperada The Fountain (espero que esa no me decepcione xD)
A Mina: que aunque no tengo el gusto de conocer, debo decirle que los trailers siguen siendo el metodo mas fiable para sopesar la siempre dificil decision de ver una peli en cine los sabados noche.
los conocidos conocidos son, si son amigos cada uno tiene sus gustos y a no ser que se compartan al 100% que pocas veces ocurre, uno debe elegir si quiere verla o si no. Sobre los expertos, bueno, eso es un tema aparte, gente se dedica años y años a estudiar el analisis filmografico desde el siempre genial punto de vista del cine europeo, que llegados a su destino frente a un cuaderno y su DVD, siempre vomitaran bilis y demas acidos culturales acerca de la pelicula, porque justamente, como su nombre indica, son criticos, pero claro, para dejar hecha mierda la cartelera, mejor pasarles un sobresueldo todos los meses y que las peliculas sean 8ªs maravillas, una nueva por semana.
Esta especie de sanguijuelas se vende al mejor postor y como nos decian los profes cuando habia bulla “haced lo que querais que yo a final de mes seguire cobrando igual”.
Lo mejor que uno puede hacer es ver el trailer y como dice aqui la amiga Edleber, esperarse un mierdon, al igual que los criticos, si tienes basura, adornala y tendras una epopeya de 3 minutos, cualquiera puede conseguir un trailer magnifico si se lo curra medianamente, para ello hay autenticas y enormes empresas dedicadas por entero a trocear las peliculas en forma de valla publicitaria virtual. No señores, lo que nos falta aqui son directores buenos y guionistas buenos, y sobre todo, ejecutivos altos y garbosos americanos, que sean capaces de distinguirlos entre la multitud y que cuando la esten cagando, corten el grifo del dinero o bien reemplacen la manzana podrida por una manzana nueva que vuelva a dar color a un equipo que rueda 20 horas seguidas durante meses y que solo aspira a entretener a la gente en sus butacas, porque el cine es producto, no arte, y cobrar a final de mes.
Falta auto critica y sobran autores, sobran criticos y faltan albañiles, ¡por dios! lo importante es salir del cine con la sal de las palomitas en la boca y los sueños en tu cabeza, el resto es paja.
El único Dragón que ha valido la pena en el cine ha sido Fuju, el de la Historia Interminable, y ya tiene unos añitos…
Tanto diseño gráfico, tanta animación y al final… Mucho ruido y pocas nueces.
Los mejores son los dragones de nuestra imaginación