Producto de la LOGSE

Con poco humor

December28

Nunca he sido persona de hacer bromas. Simple y llanamente porque nunca he aguantado demasiado bien que me las hicieran a mí. Debe ser que tengo un sentido del ridículo demasiado inflado, o como dice mi madre, que tengo demasiada mala leche (que no sabe de donde me viene, que de verdad, mira que eres rara… y dos minutos después se sube a las paredes porque descubre que he puesto en mi armario un jersey en el “lado” de las perchas para los pantalones).

Mi padre en eso siempre ha sido diferente. No, no es que le guste que le hagan bromas. Al contrario. Podría decirse que se las toma peor que yo. Quizá porque nunca tuvo muy regulada su zona de “auto-control”. Que sé yo. Pero siempre le ha encantado hacerle bromas al personal, y sobre todo, a una servidora (y luego pasa lo que pasa). Al final, al igual que mi madre, habla de mi mala leche y de que no sabe de donde la he sacado. Mi hermana, mientras tanto, se suele descojonar en un rincón del cuarto, o azuzar un poco… ¿para qué si no están los hermanos pequeños? Luego, se pregunta desconcertado por qué guardo esa especie de rencor eterno hacia él, con lo bien que nos lo pasábamos cuando yo era pequeña, muy pequeña, y me dejaba sola en medio de los centros comerciales, a ver qué hacía, mientras se escondía detrás de alguna columna el tiempo suficiente hasta que me entraba la desesperación (…).

A veces pienso que si fuese a un psicoanalista acabaría sacándome más traumas que a Marge Simpson. Seguro que por eso tampoco me gustan los psicoanalistas.

El caso es que de nuevo llega 28 de diciembre, y qué queréis que os diga. Ni he pensado en hacer una broma, ni por el momento (al menos que yo me haya enterado) me han gastado ninguna.

La última broma que gasté fue a un antiguo amigo, hará ya varios años (en plena edad del pavo auto-destructiva, porque yo no iba a tener un pavo tonto, no señor, yo he sido de las de el mundo es una mierda, nadie vale para nada, más valiese que todo el universo implosionara). Y obviamente, fue en plan vengativo, porque no se le ocurrió otra cosa que intentar gastarme una broma a mí (que ahora que lo pienso menuda gilipollez).

Pero bueno, tampoco fue para tanto. Sólo le hice al chaval ir preguntando una por una, por todas las tiendas de un centro comercial de cuatro plantas, si se encontraba ahí Bin Laden (y todo para que pudiese conseguir su regalo de cumpleaños). A mí sólo me había hecho preguntarle una tontería de la que ahora mismo ni me acuerdo, al de la pizzería de mi barrio para conseguir el mío (y ahora que recuerdo, creo que ni se lo llegué a decir).

En fin, tonterías del pavo, consecuencias del ibuprofeno. Ya actualizaré con algo más de sentido, lo prometo (aunque nunca haya creído en las promesas).

PD: Hacía mucho tiempo que no escribía algo tan… mejor ni describirlo. Que mal estoy esta semana.

2 Comments to

“Con poco humor”

  1. On December 28th, 2006 at 8:19 pm Mina Harker Says:

    A mi se me dan fatal las bromas, ayer intente gastar una y me salió el tiro por la culata, vamos que mejor ni lo cuento :-(
    No soy de gastar bromas y las veces que lo he hecho… que desastre :-(
    Ses que una no puede valer para todo, espero que a George C. no le importe este defectillo :-)

    Felices fiestas

  2. On December 29th, 2006 at 12:28 am Edleber Says:

    Tranquila, seguro que Clooney no se fija en esas cosas. Además, los yankis nunca han destacado por un sentido del humor muy fino que digamos, así que seguro que se ríe con cualquier cosa. Y si no… yo creo que lo de menos es que se ría.

    Felices fiestas a ti también ^^