Hasta las narices
Es cierto que dije que no hablaría del tema. Porque me crispa, me cabrea, y porque ya tengo bastante en casa. Y porque tonta de mí, pensé que podría aguantar hasta que las cosas se calmasen. Pero claro, este año son las elecciones municipales, el siguiente las generales, ¿cómo se va a calmar nada?. El terrorismo es una excelente arma electoral.
No quiero entrar ahora en la discusión de negociaciones, de errores o no, de lo que era lícito y de lo que no lo era. Porque, ¿qué sentido tiene ya?. A finales de año todo quedó claro, aunque se sospechase ya que ETA no quería negociar. ETA solamente pretende ganar una “guerra”.
Y desde luego, actualmente, se podría decir que ETA está ganando mientras unos y otros se tiran de los pelos, sin hacer nada, sólo lanzarse acusaciones. Y es que ni para una maldita manifestación en contra de los atentados se ponen de acuerdo.
Si ayer era porque el lema no gustaba a los dirigentes del PP, no lo compartían, y había que modificarlo para que ellos fuesen, hoy resulta que da igual. Sí, se han modificado los lemas, pero ellos no van.
¿Por qué? Fácil. En el PP todo esto del cambio de lemas lo ven como una estrategia electoralista ante el pueblo del PSOE y otros grupos políticos, para pedir el perdón y que les sea concedido. Y ellos no esán dispuestos a eso.
En el PSOE y en el resto de partidos, se ve la actitud del PP como una agresión constante con el único motivo de ganar votos para las elecciones. Una política violenta de oposición.
A unos y otros les parece que a los partidos contrarios no les importan las víctimas, sólo los votos.
Y mientras, la AVT negó su asistencia por considerar la manifestación partidista. Obviamente, ellos jamás han sido partidistas…
Y encima, media población pegándose con media población acusando a unos y a otros.
Obviamente, yo tengo mis opiniones al respecto. No soy un punto medio, y menos con estos asuntos. Pero no tengo ganas de crispaciones ni aquí.
En principio, nadie debería ir con ningún tipo de simbología que identificase su afiliciación a ningún tipo de grupo. Pero eso ya es un principio muy duro para los que hacen campaña con todo, y que encima consiguen que no nos demos cuenta de ello.
Al final, los que perdemos, somos nosotros, no ninguna ideología o falsa moral.
La política para muchos políticos es un negocio o un juego, en lo que lo importante es ganar como sea :-(
La mayoría lo ve como una carrera de poder. Así que, en ese punto, los demás sólo entramos como herramientas para escalar más.
La promesas incumplidad se les dan muy bien :-(
Si se les quitara el sueldo por cada promesa incumplida… (aunque siempre les quedarían los chanchullos inmobiliarios)
¡quiero ser política y vivir del cuento!