De trenes y avisos
Hay gente que se queda un poco extrañada cuando les digo que voy a la universidad en Cercanías, en vez de usar el autobús. Sobre todo porque la parada del autobús está al lado de mi facultad, y la del tren a unos 5 minutos andando (depende de las prisas que tengas y el frío que haga). Y ya ni te cuento cuando se enteran que tengo una parada para ir a la facultad detrás de mi calle (y la del cercanías, está como a unos 10/15 minutos de mi casa).
Hay muchas razones. La primera es que soy muy impaciente, y prefiero andar esos 10 minutos a la estación, que no estar esperando en la parada de autobús congelada, asada, mojada, o lo que toque (y no 10 minutos precisamente).
La segunda es que, el Cercanías es más divertido. Empezando por el esquizófrenico que proclamaba a las puertas de la estación de Cantoblanco ser el presidente mundial y no sé que cosas más. La pena es que hace como un año que no veo al pobre hombre (y me hubiese venido de perlas este año para ver si colaba y le podía hacer una evaluación psicopatológica, pero me de a mí que ya se la están haciendo profesionales).
