Visicitudes Universitarias III
Pues sí, no hay dos sin tres. Porque que desde luego este cuatrimestre parece que no es el mío. O al menos les mola joderme fastidiarme, o quieren despertar a la psicópata que hay en mí (menos mal que el ibu hace que mis instintos más bajos estén bien alelados).
Y ya no es que hoy tampoco haya aparecido mi profesor de libre configuración. Y eso que me ha cabreado pero que mucho, mucho. Ni que me haya venido a visitar mi amiga la de rojo justo cuando me he despertado. Ni que mi dismenorrea aguda me obligue a doparme para no agredir a la gente.
No. Lo que me tiene en un tris de coger el cuchillo de carnicero de mi casa y liarme a escenificar la matanza de cualquier peli de serie B, es la maravillosa e increíble administración de mi querida facultad.
Todo ha comenzado esta tarde, cuando he decidido ir a preguntar educamente, cuándo narices me iban a decir si me habían dado la plaza para Psicología de las Organizaciones. Sí, ésa a la que nunca va el profe. Porque no me pude matricular en septiembre, y cuando quise ampliar matrícula me dijeron que había que hacerlo a partir del primer día de clases del segundo cuatrimestre (para ponerle emoción al asunto, y eso, digo yo, algo así como: a ver cuánto tiempo pierdes asistiendo a una clase que luego a lo mejor no te dan).
Así que yo toda alegre y feliz (es decir, dopada y alelada) me he dirigido a la ventanilla. Cual no sería mi sorpresa cuando he visto un nuevo cartelito que no estaba la semana pasada, y que indicaba los grupos de troncales en los cuales ya sólo te podías matricular. Y cual ha sido mi mayor sorpresa cuando he descubierto que el mío no estaba, que era otro.
[S= Secretaria con un futuro muy negro y sangriento, V= estudiante amante de Tarantino y Hannibal Lecter]
V= Buenas tardes. Mira, es que acabo de ver el cartel con los grupos de troncales que quedan libres, y claro, yo ya eché mi solicitud de ampliación y…
S= Pues no hay nada que hacer, haberte dado cuenta antes.
V= No, perdone. Es que ese cartel no estaba desde el primer día que abristéis el proceso de ampliación de matrícula. Y claro, yo ahora me encuentro que el grupo que yo había elegido no está entre esos.
S= Pues ya no te puedes cambiar de grupo bonita, haberte dado cuenta antes. Que el plazo terminó ayer.
V= Perdone. Pero yo hice mi petición de ampliación el primer día para hacerlo. Si ese día no había el cartel que hay ahora no es por mi culpa precisamente. Yo no puedo estar pendiente de si de repente a ustedes se les ocurre poner carteles o no.
S= Ya, pero no es mi problema. El plazo terminó ayer.
V= Precisamente es su problema abrir los plazos a su tiempo, tramitarlos en un tiempo coherente, y no poner las informaciones cuando ya es demasiado tarde.
S= Por favor, si eres tan amable, hay gente a la que tengo que atender.
V= Pues como las atienda igual que a mí, van bien servidas.
Dice Sabia Pili que en el fondo no es malo. Que era mi sino no toparme con Briñol y sus Organizaciones. Lo que está claro es que al menos, hasta el año que viene, y gracias a la gran organización de mi facultad, me “libraré” de una asignatura.
PD: Si en las noticias de los próximos días cierta facultad de Psicología de Madrid arde en llamas en los últimos días, por favor, necesitaré libros para mi futuro ingreso penitenciario, chocolate y cigarrillos con los que sobornar a los guardias. Y si consiguen que me visite Michael Scolfield para hablar de fugas y esos asuntillos, mejor que mejor.
Pues sí, tengo razón.
Y no obligues a los funcionarios a pensar, que creas precedente y luego nos va a tocar a nostoras.
Besos Pequeño Saltamontes!