Buscando nuevas películas que añadir a mi colección encontré una recomendación a este largometraje norteamericano, que trataba, una vez más, del masticado tema: “instituto yanki”. Es decir, una película más para el entretenimiento, y que se asemejaba más al famoso Breakfast Club(tan mal llamado aquí, “El Club de los Cinco”). Típicos tópicos a mogollón y finales felices donde todos se disponen a romper su papel, aunque sea sólo durante un rato corto (¿la terapia grupal funciona?).
Sin embargo, Napoleon Dynamite es mucho más surrealista, de tal manera que rompe los tópicos hasta convertirlos en escenas tan absurdas que, durante algunos momentos, estás convencida de que si estuvieses colgada viendo la peli, seguro que te reirías más. Sí, estamos ante una película yanki con tópicos yankis, adolescentes guays yankis, adolescentes raritos yankis, y elecciones a la presidencia escolar yanki. Pero con tantas vueltas de tuercas que en algunos momentos no sabes si reir, seguir con tu cara de anonadamiento, o ponerte a ver otra película:
(Creo que me voy a aficionar a esto, así no invado la bandeja de correo de nadie…)
No sé si es algo innato, lo de que por estos lares nos emocione las bromas que les hacen a los orientales (en concreto a chinos y japoneses), o es que como generación crecimos viendo Humor Amarillo, y hemos aprendido a que reirse de los japos es un gran vicio.
Así que dejo un par de vídeos para el “remembering”(aunque sea en nueva versión del programa).
Atentos a la señora de la foto… Como muchos otros ciudadanos, quiere hacerse rica, y no se le ha ocurrido otra cosa que irse a participar al Quiero ser millonario (versión alemana).
La primera pregunta no es ni más ni menos qué cuál es el nombre de George W. Bush.
Pues la mujer, ni corta ni perezosa, llega a pedir el comodín del público, y el 50%, y mirad, mirad…
Y una más de videos (como se nota que últimamente no hay tiempo para la inspiración).
Si hay una canción que más me guste de la banda sonora del Señor de los Anillos, ésta es sin duda Fields of Pelennor. Me emociono preocupantemente cada vez que la escucho, ya sea con la escena delante o no…
Y para escenas, ésta de los Simpsons parodiando El Retorno del Rey:
Está claro que hay dos tipos de productos: los que tienen una cierta utilidad, y los que no vendería ni al viejo verde del tren.
Sin embargo, a los de márketing eso parece darles igual. Los productos hay que venderlos, sea como sea, y a quién sea. Y aunque haga falta le intentarán colar la estafa más grande a su abuelita.
Está claro que hay millones de formas de hacer publicidad de algún “producto” útil. En cuanto a los inútiles, sin embargo, hay una que es sobradamente eficaz: el escándalo. Porque cuanto más se hable de tu producto, mucho mejor. Y si es fugaz, mientras te reembolses lo que invertistes más un poco de calderilla más, mejor que mejor.
Nunca, nunca, nunca, se te ocurra comprar peces si tienes un gato. A través de los años éstos han desarrollado una habilidad innata para “pescar” en peceras.
8.55 de la mañana. Baños de la facultad de psicología. Tres chicas de segundo curso entran juntas a un baño. Alguien debería haberles explicado en que consiste la modulación del volumen…
A- Tías, es que, esperad. Mirad ahora. ¡Tengo una teta más descolgada que la otra!
B- Pero venga ya, tía, si están bien. Mira las mías. Sin sujetador parecen una completa mierda.
“La competitividad en la pareja es un factor de riesgo para sufrir un infarto”
“Las mujeres que trabajan incrementan el riesgo a sus parejas”. (José Abellán, catedrático de Riesgo Cardiovascular de la Universidad Católica de Murcia)
Mónica López está desesperada. Quiere deshacerse de su hija como sea. Bueno, para no faltar a la “verdad”, diremos que quiere como sea que los servicios sociales se hagan cargo de ella. Para el bien de la niña, de su familia, y de la sociedad.
El angelito es una pequeña criminal en potencia. Aunque más bien debería decirse que criminal ahora mismo, lo es, porque la niña va camino de conocer muy bien las comisarías. Sobre sus tiernas espaldas ya hay dos denuncias de robo y agresión contra menores. En el instituto debe ser el terror de sus semejantes.
Aunque solo cuenta 13 años (inocente adolescencia), se ha escapado ya varias veces de su casa. La última, para irse con su novio a Valencia, a pasar unos tres días. Pero cuando no se van de turismo, hacen pequeñas escapaditas a unas chabolas. Puro turismo juvenil.
De todos es conocido que, la mejor forma de demostrar que nunca quisiste tener a ese retoño, es putearle la vida con un nombre digno de mención. De esos nombres que recuerda que llevaba tu abuela, o una prima tuya de la que te reías tanto.
Así que después de los 9 meses de embarazo, de la juventud que te acaba de borrar de golpe y porrazo ese malcriado al que tú nunca habías pedido que apareciese, te quieres cobrar la venganza anticipada.
Por lo caro que costará el bautizo, porque el tamaño de la ropa de bebé es proporcionalmente indirecto a su precio, porque los pañales son considerados artículos de lujo, porque te provocará insomnio durante meses y meses. Y porque encima le dará por crecer, y aprender a hablar, y a pedir, y a quejarse, y a salir con los colegas, y hacer las mismas burradas que hacías tú o incluso más. Y mientras habrá que hacerle la comida, pagarle la ropa, internet, y aguantarle el pre-pavo, pavo, post-pavo y su reticencia a abandonar la casa.