Maltrato psicológico a los hijos
De todos es conocido que, la mejor forma de demostrar que nunca quisiste tener a ese retoño, es putearle la vida con un nombre digno de mención. De esos nombres que recuerda que llevaba tu abuela, o una prima tuya de la que te reías tanto.
Así que después de los 9 meses de embarazo, de la juventud que te acaba de borrar de golpe y porrazo ese malcriado al que tú nunca habías pedido que apareciese, te quieres cobrar la venganza anticipada.
Por lo caro que costará el bautizo, porque el tamaño de la ropa de bebé es proporcionalmente indirecto a su precio, porque los pañales son considerados artículos de lujo, porque te provocará insomnio durante meses y meses. Y porque encima le dará por crecer, y aprender a hablar, y a pedir, y a quejarse, y a salir con los colegas, y hacer las mismas burradas que hacías tú o incluso más. Y mientras habrá que hacerle la comida, pagarle la ropa, internet, y aguantarle el pre-pavo, pavo, post-pavo y su reticencia a abandonar la casa.