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28 semanas después

July1

28 semanas después

De todos es sabido que, durante el periodo estival, el cine no es más que un lugar infecto por largometrajes incapaces de combatir con los “super-estrenos” de las Navidades. Sin embargo, bien es cierto que a veces podemos encontrarnos gratas excepciones (sobre todo, porque tampoco es tan complicado superar ciertos estrenos invernales). Y 28 Semanas Después podría ser considerada como una de estas sorpresas veraniegas.

Tratándose de una secuela tiene un mayor mérito añadido. Sobre todo porque de ninguna manera te hace echar de menos a su predecesora, 28 Días Después, e incluso podría afirmarse sin titubear demasiado que la supera. También es cierto que ambas cintas sólo tienen algo en común: el devastador ‘virus de la ira’, y los deshumanizados seres que persiguen cualquier cacho de carne viviente para clavarle garras y caninos.

Porque la primera gran baza de esta película es esto mismo: desvincularse de su antecesora (las comparaciones siempre resultaron odiosas). Y si en la primera cinta era el descubrimiento de lo que había pasado, y la carrera por la supervivencia, en la segunda cinta, firmada por el español Juan Carlos Fresnadillo, la supervivencia se alia con la moral, la humanidad hurgando en un interrogante ya muy antiguo: ¿somos esencialmente humanos o es nuestra humanidad solo un mecanismo para una mejor adaptación?

Desde las primeras escenas, en las que Robert Carlyle abandona a su mujer a su suerte ante una tropa de hambrientos infectados, para su propia supervivencia, el mensaje nos queda más que claro. El ser humano se guía por su propia capacidad de adaptación.

Sin embargo, es desde este mismo mensaje desde el que se patina un poco, mezclando a mi gusto demasiada humanidad, incluso en las figuras militares durante el código rojo, y la reaparición del virus (demasiado cogida por pinzas diría yo). Es, de todas formas, un humanismo que lleva a conclusiones pesimistas. Un infectado es un infectado, ya sea tu madre, hermana o mujer, y tu vida, finalmente, siempre será normalmente más importante que la del resto de la población.

Esto mismo es el mayor fallo de la película. Transmitir moralidad, piedad, sentido ético del deber para con los demás, negando básicamente el instinto de supervivencia en situaciones completamente límites. Lo que provoca un guión altamente previsible en ciertas partes del metraje, manipulando o creando situaciones un tanto cogidas por los pelos (¿quién repuebla un lugar que ha sido devastado por un virus tan letal sólo 28 semanas después, sin conocerse apenas nada sobre dicho virus?, ¿cómo puede haber unas medidas tan ridículamente exiguas?, ¿desde cuando un militar abandona su puesto ante un código rojo y una situación de excepción sin una razón demasiado convincente?).

El resto, no puede ser más que positivo, a no ser que tengas un estómago débil (quizá a Fresnadillo se le fue un pelín la mano con cierta escena bastante gore y grimosa). Escenas de acción continuas, que no te dan opción al aburrimiento, continuo suspense que te mantiene agarrado a la butaca, y perfecta sensación de desazón a la salida del cine para comenzar debates con tus compañeros de butaca.

Como un pequeño aperitivo, aquí os dejo el trailer de la película:

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El hombre es un lobo para el hombre”

posted under Séptimo Arte
2 Comments to

“28 semanas después”

  1. On July 1st, 2007 at 10:58 pm Edu (Gran Ex camarero Povedano) Says:

    Se te olvida que da miedo!!! O al menos a mi me lo dio, pero a lo mejor soy un poco cobardica… en fin, que si os gustan las pelis de zombis esta es imprescindible, y si no os gustan, es una entretenida pelicula de acción.

  2. On July 1st, 2007 at 11:09 pm Edleber Says:

    Es que tiene mucha tensión. Y yo, al menos, con la tensión me agarro a la butaca o al brazo del que tengo al lado esperando que de una maldita vez salga el zombie que se coma la chicha del que sea xD

    El miedo muchas veces va asociado a esa tensión. Pero, yo solo tengo miedo con los mosquitos chupasangres.

    PD: Y sí, eres un poco miedica, al menos con los bichos.

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