Charla mantenida durante el momento de la comida (P: mi madre, V: yo)
P- ¿Te gusta el filete?
V- Sí, claro, ¿por qué no me iba a gustar?
P- No sé, es que no me termina de convencer la carnicería donde tu padre compra ahora los filetes
V- ¿Y eso?
P- Es que la carne sabe a animal
V- … ¿y a qué exactamente quieres que sepa?, ¿a plástico?
P- No, a “no-animal”
V- Ahm…
Al menos eso es lo que cantan hoy todos los medios de comunicación, y lo que él mismo parece haber confirmado. Y si no está muerto, que nunca se sabe (aunque las probabilidades de supervivencia no sean muy altas), lo que si está claro es que su vida política ahora mismo está entubada en alguno de esos hospitales que Espe inauguró en su precampaña electoral, y aún esperamos que se abran.
Rajoy decidió que su número dos fuese el empresario Pizarro, y confirmando las sospechas de algunos, y provocando la incredulidad de otros, decidió (o decidieron por él, que en su caso viene a ser lo mismo) que Gallar no formaría parte de su proyecto político.
Y es que a Espe nunca le hizo ninguna gracia que su querido compañero formara parte de unas listas en las que ella no estaría. Cuánta soberbia en alguien tan indigno que fue retirado de la comunidad para que ella la salvara con su poderío e inteligencia. Porque a Espe nadie le hace sombra, por muy faraón que sea. Así que se la jugó a un posible farol: si Gallardón iba en las listas ella dimitía como presi de la comunidad, para ir también en las listas. De muchos es sabido que la carrera como presidente es difícil sin ser primero, al menos, diputado.
Buceando entre monológos me he encontrado este vídeo de Verónica Forqué en el Club de la Comedia, que explica bastante bien “por qué la Navidad es para los niños”:
El pasado domingo 30 de diciembre, conmemorando el día de la sagrada familia, se volvió a organizar desde la institución eclesiástica española una movilización a favor de la familia tradicional, de la familia de verdad, según ellos.
Porque para este grupo de creyentes la idea de familia está siendo horadada desde que se aprobara la equiparación de los matrimonios heterosexuales, con las uniones entre personas del mismo sexo. Porque para ellos es inconcebible que una institución milenaria sea atacada de esta forma (vaya repelús les da a algunos el cambio).
Dicen que se pone en riesgo el desarrollo normal de los niños, que o no está claro que ese tipo de “familias” les aporten un buen medio para su desarrollo como personas de verdad, o que está claro, clarísimo que ese desarrollo en contextos homosexuales es imposible (y arrojan teorías como escupitajos, pero nunca arrojan datos mínimamente fiables, o que no sean del todo desconfiables).
Sólo sus familias valen. Porque ellos son así de guays y buenos padres. Porque pueden exigirle al Estado que elimine los derechos de los que no son como ellos (que joer, tienen una tradición milenaria, ellos llegaron primero), incluso aduciendo el bienestar del niño. Pero son también los que le exigen al Estado que no meta las narices en los valores que les enseñan a sus críos (aunque si luego salen unos maleducados, la culpa es de los malos programas educativos). Que los niños son suyos, que para eso los han parido y punto pelota, y pueden hacer con su desarrollo lo que les venga en gana. Eso sí, siempre que sean una familia tradicional, nacida de las raíces milenarias de esta institución base del Estado (¿por qué es exactamente la base del Estado?, ¿porque me va a proporcionar individuos que tengan que pagar mi pensión cuando sea vieja pelleja?).
Derechos y deberes. Derechos y deberes. Parece ser una lección un poco complicada de aprender.