Gallardón ha muerto
Al menos eso es lo que cantan hoy todos los medios de comunicación, y lo que él mismo parece haber confirmado. Y si no está muerto, que nunca se sabe (aunque las probabilidades de supervivencia no sean muy altas), lo que si está claro es que su vida política ahora mismo está entubada en alguno de esos hospitales que Espe inauguró en su precampaña electoral, y aún esperamos que se abran.
Rajoy decidió que su número dos fuese el empresario Pizarro, y confirmando las sospechas de algunos, y provocando la incredulidad de otros, decidió (o decidieron por él, que en su caso viene a ser lo mismo) que Gallar no formaría parte de su proyecto político.
Y es que a Espe nunca le hizo ninguna gracia que su querido compañero formara parte de unas listas en las que ella no estaría. Cuánta soberbia en alguien tan indigno que fue retirado de la comunidad para que ella la salvara con su poderío e inteligencia. Porque a Espe nadie le hace sombra, por muy faraón que sea. Así que se la jugó a un posible farol: si Gallardón iba en las listas ella dimitía como presi de la comunidad, para ir también en las listas. De muchos es sabido que la carrera como presidente es difícil sin ser primero, al menos, diputado.
Y Espe ganó. Y Gallardón fracasó.