De padres, niños y acoso
Amalia y Sara llegaron nuevas al colegio en 3º de Primaria. Vecinas desde bebés, habían sido amigas desde que les alcanzaba la memoria, al igual que sus respectivas madres. Nos contaron que fueron juntas a la guardería pero que por diversas causas se separaron en el cole, pero sus madres habían decidido llevarlas juntas a este nuevo cole, del que hablaban tan bien.
Amalia y Sara eran inseparables. Llegaban por la mañana tempranito juntas, después de haber realizado el trayecto hasta el cole en el coche de la mamá de Amalia, y salían juntas, para volver en el coche de la mamá de Sara. Tenían las mismas amigas, las mismas barbies e incluso sacaban las mismas notas. A veces incluso llevaban la misma comida, porque a una de sus madres no le había dado tiempo a preparársela y su otra amiga-mamá se ofrecía gustosa a ello.
Pero un año después, un día, durante el recreo, Amalia y Sara se enfadaron, y Amalia se enfadó y acabó tirando al suelo el sandwich de nocilla que le había hecho la mamá de Sara. Una riña cualquiera, de críos. De esas que a los dos días se han olvidado. Y a los dos día Amalia y Sara volvían a reir juntas.