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De padres, niños y acoso

May17

Amalia y Sara llegaron nuevas al colegio en 3º de Primaria. Vecinas desde bebés, habían sido amigas desde que les alcanzaba la memoria, al igual que sus respectivas madres. Nos contaron que fueron juntas a la guardería pero que por diversas causas se separaron en el cole, pero sus madres habían decidido llevarlas juntas a este nuevo cole, del que hablaban tan bien.

Amalia y Sara eran inseparables. Llegaban por la mañana tempranito juntas, después de haber realizado el trayecto hasta el cole en el coche de la mamá de Amalia, y salían juntas, para volver en el coche de la mamá de Sara. Tenían las mismas amigas, las mismas barbies e incluso sacaban las mismas notas. A veces incluso llevaban la misma comida, porque a una de sus madres no le había dado tiempo a preparársela y su otra amiga-mamá se ofrecía gustosa a ello.

Pero un año después, un día, durante el recreo, Amalia y Sara se enfadaron, y Amalia se enfadó y acabó tirando al suelo el sandwich de nocilla que le había hecho la mamá de Sara. Una riña cualquiera, de críos. De esas que a los dos días se han olvidado. Y a los dos día Amalia y Sara volvían a reir juntas.

Pero a la mamá de Sara, por lo visto, no le sentó nada bien que la niñata de Amalia tirara al suelo el sandwich de nocilla que tanto esfuerzo le había costado hacer. Y se enfadó con la mamá de Amalia. Y ambas madres les contaron cosas horribles a sus hijas de sus horribles amigas y de las horribles mamás de sus amigas, y de las horribles familias de sus amigas. Y unos días después de la reconciliación Sara y Amalia se declararon la guerra, y escindiendo su grupito de amigas fueron propagando por el recreo, respectivamente, los secretos tan horribles de su antigua mejor amiga.

Por su parte, las mamás de Sara y Amalia, tampoco se sujetaron la lengua, y a cada cumpleaños que iban comentaban indignadas, a las mamás que quisieran (o no) escucharlas, la historia de su horrible vecina, y de su horrible hija.

Amalia y Sara fueron a ese colegio hasta el día que finalizaron sus estudios, pasaron allí su infancia y su adolescencia. Pero Amalia y Sara nunca volvieron a ser amigas. Ya no fueron jamás juntas, ni tuvieron nunca las mismas amigas. Porque Amalia y Sara comenzaron una guerra con sus respectivos grupos en la que la finalidad era ahogar al otro grupo, difamarle, dejarle en evidencia, y aislarle. Así aislarían respectivamente a sus principales enemigas.

Mientras, sus madres, seguían comentando en las reuniones de padres, y en cualquier oportunidad, la terrible historia de la terrorífica vecina y su hijita, y seguramente, alimentando la guerra entre sus propias hijas.

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Esta es una historia básicamente real, aunque con ciertos maquillajes (desde hace mucho tiempo que no tengo contacto con ninguna de las protagonistas, pero todo fuese que me “encontraran” por casualidad y… líbrenme de ellas).

Se habla mucho del acoso escolar entre compañeros, pero poco se habla (o al menos poco he oído yo hablar) de como ciertos progenitores alentan ese acoso (dándose o no dándose cuenta, queriéndose o no darse cuenta, esa no es la cuestión ahora). La influencia paterna a este respecto puede ser impresionantemente cruel cuando nos encontramos con niños pequeños, que siguen y hacen lo que sus padres les dicen.

No es que estos padres fomenten el tiro al blanco de los compañeros de sus hijos, obviamente, pero, ¿es qué acaso no separan a sus hijos de otros niños que son para ellos malas influencias? Porque ese niño tiene malas pintas, porque sus padres tienen malas pintas, porque sus padres son unas “malas personas”, porque es un gitano, porque saca malas notas, porque se porta mal en clase (malditos pequeños delincuentes en potencia de 6 años), porque es raro, porque huele mal, porque es un guarro (cuando mi hermana era una cría que iba a parvulitos, recuerdo a madres comentarla a la mía que intentaban que sus hijos se separasen de un cierto niño porque éste cometía el pecado de ser un gorrino en toda regla…).

Y eso puede llevar a padres a malmeter contras los compañeros de sus niños, delante de ellos, y delante de otros padres, y delante incluso de otros compañeros de este o estos pobres desdichados. Igual que se meten con el de la oficina delante de sus críos, y cuentan la zancadilla que le pusieron a la de la oficina, que bien que se lo merecía, delante de sus críos.

Luego, cuando sucede el acoso escolar, pues son cosas de críos. Es algo que se ha hecho toda la vida, mire usted, igual que putear al compañero ese estúpido de la oficina que nos cae mal a todos. Ah, ¿que le estamos amargando la vida? Nada, que es un débil, si tampoco le hacemos nada, si son bromas, son tonterías,

Porque detrás de “las bromas”, de “las cosas de críos”, de “si no iba con esa intención, de “es que hay gente que es más propensa a ser acosada, es casi como parte de su personalidad”, detrás de todas esas excusas y más nos sentimos a salvo, a resguardo, nos sentimos intocables, inocentes.

Y si alguna vez se nos va la mano empiezan a surgir los “es que yo no sabía…”, “la culpa es suya…”, “no imaginaba que no fuera a aguantar eso…”, “la culpa es de otros…”,…

2 Comments to

“De padres, niños y acoso”

  1. On May 19th, 2008 at 8:30 am Estivalia Says:

    Me ha encantado tu reflexion y… como padres somos responsables de nuestros hijos y no debemos enseñarles ni transmitirles prejuicios pues al final les terminamos arruinando la vida.
    Y las 2 madres de la historia, no solo terminaron siendo unas amargadas sino que transformaron una bonita amistad de niñas… LAMENTABLE!

  2. On May 19th, 2008 at 11:27 am Edleber Says:

    Muchas gracias Estivalia.

    Ciertamente los padres son muchas veces más responsables de lo que ellos se creen. Puedes educar a tu hijo en la creencia de que no hay que humillar a los otros, no hay que apartar a los demás, etc., pero si el ejemplo que les das es diferente a lo que predicas realmente les estarás enseñando lo que tú practiques, o fomentando incluso que lo practiquen a un nivel superior (aunque tu intención no sea ésta).

    A veces pienso que debería haber un carnet de padres, al igual que hay un carnet de conducir…

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