La herencia del odio

Odio

esto es lo que`pasa por haber dejado vivir a todos los rojos…si los hubiesemos matado cuando los teniamos….ARRIBA ESTAPAÑA VIVA FRANCO!!!

Esta frase la leí hace un par de días en una página de redes sociales, al estilo de Facebook. La escribió un chico a raíz de una fotografía en la que se mostraba un altercado que según ellos estaba provocado por “rojos” (no tengo información consecuente de este hecho) en unas fiestas de una localidad madrileña.

No es un comentario aislado, en la misma página dejaron comentarios agresivos y llenos de un odio sin par. Un odio curioso puesto que la edad de estas personas no les hace ni pertenecientes a la última remesa de nacidos durante la dictadura franquista y, claro, aún menos durante la posguerra y la guerra civil española.

No es tampoco un comentario que se limite a un grupo determinado. No es característico solo de este tipo de chicos y chicas que, por lo que sea, odian a los rojos y piensan que con Franco se vivía mejor (ya ves tú, algo así como si yo digo que en la I República se vivía mejor, tengo tanta experiencia propia de aquella época…).

Las nuevas generaciones parecemos sufrir un anclaje en el pasado. No se trata de heridas cerradas o abiertas, porque no son nuestras heridas. Son las heridas de nuestros abuelos y como mucho, en algunos casos, de nuestros padres. Y el mayor error que podemos cometer es convertirlas en nuestras heridas en tanto que sean unas heridas para hacer que pervivan odios y rencores.

¿No es estúpido mirar mal al vecino porque tu abuelo y su abuelo eran enemigos por razones que a veces ni siquiera ellos llegaron a comprender?

No se trata de olvidar. Es lo peor que puede hacer un pueblo, mirar a otro lado cuando se le muestra su historia. Se trata de no enfangarse en ella, de rebozarse en unos fantasmas que no nos pertenecen. Se trata de aprender de los errores, no de seguir cometiéndolos por pura tradición familiar y social.

El problema es que a nuestros mayores les pareció algo lícito transmitir esa sed de venganza. El problema será que a nosotros se nos ocurra seguir transmitiéndola.

Que curen sus heridas los que las tengan abiertas, y que se abran los procesos que se tengan que abrir. Pero que nadie se atribuya heridas que no son suyas.

PD: A día de hoy, y pese haber mandado una queja formal a la página nadie me ha contestado y los comentarios siguen ahí. Debe ser que doy más importancia al tema de la violencia verbal que el que tiene y que soy un poco picajosa…

Share and Enjoy:
  • Digg
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Bitacoras.com
  • E-mail this story to a friend!
  • Live
  • Meneame
  • Reddit
  • StumbleUpon
  • Tumblr
  • TwitThis
  • Wikio

Leave a Comment