El qué dirán
A veces pienso que uno de mis grandes fallos a la hora de comenzar a escribir este blog fue dar tantas pistas en él de mi identidad, y de informar a “tanta” gente de su existencia…
Digo a veces porque últimamente, una de las razones por las que mis entradas sean más escuetas y a veces mucho menos “polémicas” (por decirlo de alguna forma) es el tener que ir descartando temas porque tal persona puede llegar a leerlo, porque otra persona puede llegar a ofenderse, porque fulanito dirá, porque menganito pensará…
Y para más inri si al menos toda esa gente participara en el blog, pues todo tendría más sentido.
No deja de ser curioso, porque empecé a escribir el blog con la intención de descargarme de todo aquello que no podía decir abiertamente en el mundo más “real”, para descargarme con todo lo que pudiera ser más políticamente incorrecto, menos adaptativo para mis relaciones personales (aunque ahora que lo pienso no es que por entonces tuviese excesivas relaciones personales).
Así que me he propuesto algo para el nuevo año: escribir lo que me dé la real gana.
Lo sé, me han dicho algo por ahí de “atenerse a las consecuencias” (malditas consecuencias). Tampoco es que me vaya a dar por ir destripando a todo el que se me cruce por el camino (eso ya casi lo suelo hacer mentalmente) pero tampoco quiero obviar temas por dejar o no dejar de herir sensiblidades.
Así que, si alguien se da por aludido u ofendido lo siento mucho, quizá no era mi intención (o quizá sí, vete tú a saber).




