Archive forMarch, 2009

Ascensores y pesos

Fat

En el edificio donde trabajo hay cuatro ascensores para cinco plantas. No sé cuánto tiempo llevarán allí pero desde el pasado mes de noviembre, en el que empecé a trabajar (sniff), me he quedado atascada en ellos unas tres veces.

Nada nunca de suma importancia, si exceptuamos el hecho de que siempre ocurre cuando vas a tomar un café, cuando vas a comer o cuando sales del trabajo. Pero nunca cuando regresas de llenar el buche o cuando entras a trabajar. Son unos ascensores con una pura alma corporativista.

Sin embargo, a pesar de sus grandes aportaciones al mundo empresarial, la pasada semana nos llegó una circular en la que se nos comunicaba que se procedería a instalar unos nuevos ascensores: primero cambiarían dos y luego los otros dos. Debe ser que se dieron cuenta que si tres ascensores eran capaces de estropearse a la vez a lo mejor más que funesta probabilidad (funesta probabilidad: que todos los días haya al menos un ascensor fuera de servicio, y que cada tres días haya dos ascensores fuera de servicio) las causas podían ser más bien debidas a “funestas condiciones de funcionamiento”.

El caso es que ahora tenemos solo dos ascensores en funcionamiento y sobra decir que las colas y las esperas que se montan son inaguantables (al menos para mi débil paciencia). Esperas en las que acabas descubriendo que la mitad de los que suben lo hacen al piso inmediatamente superior (cuando subes) y que cuando bajas los de esa misma planta son los que más se concentran esperando al ascensor (y esperas en las que acabas pillando la escalera por desesperación).

Y es entonces cuando empiezas a darte cuenta que el peso y volumen corporal medio de los de la segunda planta supera con creces al resto del edificio, que son los que normalmente hacen que cada vez que se suben al ascensor éste baje un poco más, que son los que parecen ahogarse por tener únicamente que subir las escaleras de la entrada.

Y te preguntas si la segunda planta tiene algún tipo de influjo maléfico repleto de carbohidratos, o son sus acumulados carbohidratos lo que les ha llevado a trabajar en la segunda planta.

Imagen: Fat by ~Nnako2

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Aborto: lo que algunos no dicen

Y lo que otros no quieren oir

Unos pequeños apuntes bastante interesantes

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El problema no es el aborto

El problema real no es éste, sino este otro.

El aborto no es más que una consecuencia más.

La deficiente educación sexual, el equívoco de llamar educación sexual a una serie de valores de uno y otro sino con respecto a una necesidad tan humana (y tan digna), es el verdadero problema.

Pero mientras que sigamos confundiendo valores con conocimiento, mientras que nos sigamos moviendo sobre cimientos arenosos, mientras veamos los problemas en las consecuencias y no queramos prestar más atención al contexto y a las causas, mientras que las soluciones no sean más que meros parches, no habrá solución.

-¿Educación sexual? Claro que tenéis suficiente educación sexual, ¡pero si tenéis vídeos para que os pongáis condones!

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Tierna y dulce humanidad

Pues sí, sería maravilloso llegar a ese garito atestado de humanidad mirar tiernamente al camarero sordo de turno que no sabe ni que existen los Gin tonic, estamparle un sonoro beso en la cara y llevarte bien protegido al cubata que acabará primero en tu hígado y luego en sitios mucho más insospechados.

Pero por alguna extraña razón dudo que sea buena idea.

Desde que viajo en metro dos horas al día me he vuelto aún más pesimista con respecto al género humano.

Quizá sea por aquella vez que me clavaron un tacón de aguja para poder pasar antes que yo.

O a lo mejor por todas las veces que al intentar salir del vagón acabó impulsada contra la otra puerta por un maremagnum de bestias salvajes que ansían obtener una plaza en el vehículo.

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Tres opciones

Mi primera opción fue amenazar a mis lectores para que me dejaran mensajes (eso de dar pena es que nunca me ha gustado). Luego comprendí que a mi novio le tengo ya demasiado amenazado como para también pegarle (*)  por no dejarme comentarios en todas las entradas (ya casi inexistentes).

Mi segunda opción fue la de borrarlo todo y echar el cierre sin decir ni mú (muy de mi estilo por otra parte), pero me dio penita, tanta que pensé en instalar un tema nuevo y proponerme en serio y por vigesimoquinta vez volver  a la carga con esto (aunque una parte de mi corteza cerebral esté estallando ahora mismo en carcajadas).

Mi tercera opción fue irme con una amiga a casa de otra amiga suya a beber cerveza, comer pastitas con sabores a Italia y hablar de porno y de cómo montar una productora porno para féminas.

Y por eso llevo una semana entera posponiendo la segunda decisión, porque pensar en el porno quita mucho tiempo.

(*) Imagínense que yo fuera un chico y hubiese escrito eso refiriéndome a mi novia
Créditos y otro tipo de robos: Viñeta del gran Mauro Entrialgo

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Seguimos “avanzando”

Se llamaba Eudy Simelane.

Fue violada “correctivamente” y apuñalada 25 veces en la cara, el pecho y las piernas.

Era una lesbiana y por lo visto solo querían hacerla mujer, como al resto de “desviadas” sudafricanas negras que sufren estas violaciones correctivas solo por ser quienes son.

Se llama Jacobo Piñeiro.

Ha sido condenado a 20 años de prisión.

Asesinó a dos homosexuales.

Sin embargo ha sido condenado por incendiar la casa de éstos, ya que el jurado popular ha considerado que actuaba “en defensa propia”, ya que actuaba bajo el “terror a ser violado”.

Un terror que le llevó a defenderse asestando 35 puñaladas a Isaac Pérez y 22 puñaladas a Julio Anderson.

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