Ascensores y pesos

Fat

En el edificio donde trabajo hay cuatro ascensores para cinco plantas. No sé cuánto tiempo llevarán allí pero desde el pasado mes de noviembre, en el que empecé a trabajar (sniff), me he quedado atascada en ellos unas tres veces.

Nada nunca de suma importancia, si exceptuamos el hecho de que siempre ocurre cuando vas a tomar un café, cuando vas a comer o cuando sales del trabajo. Pero nunca cuando regresas de llenar el buche o cuando entras a trabajar. Son unos ascensores con una pura alma corporativista.

Sin embargo, a pesar de sus grandes aportaciones al mundo empresarial, la pasada semana nos llegó una circular en la que se nos comunicaba que se procedería a instalar unos nuevos ascensores: primero cambiarían dos y luego los otros dos. Debe ser que se dieron cuenta que si tres ascensores eran capaces de estropearse a la vez a lo mejor más que funesta probabilidad (funesta probabilidad: que todos los días haya al menos un ascensor fuera de servicio, y que cada tres días haya dos ascensores fuera de servicio) las causas podían ser más bien debidas a “funestas condiciones de funcionamiento”.

El caso es que ahora tenemos solo dos ascensores en funcionamiento y sobra decir que las colas y las esperas que se montan son inaguantables (al menos para mi débil paciencia). Esperas en las que acabas descubriendo que la mitad de los que suben lo hacen al piso inmediatamente superior (cuando subes) y que cuando bajas los de esa misma planta son los que más se concentran esperando al ascensor (y esperas en las que acabas pillando la escalera por desesperación).

Y es entonces cuando empiezas a darte cuenta que el peso y volumen corporal medio de los de la segunda planta supera con creces al resto del edificio, que son los que normalmente hacen que cada vez que se suben al ascensor éste baje un poco más, que son los que parecen ahogarse por tener únicamente que subir las escaleras de la entrada.

Y te preguntas si la segunda planta tiene algún tipo de influjo maléfico repleto de carbohidratos, o son sus acumulados carbohidratos lo que les ha llevado a trabajar en la segunda planta.

Imagen: Fat by ~Nnako2

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2 Comments »

  1. Broud Said,

    April 1, 2009 @ 10:46 am

    A mi me dan una rabia estos que paran en cada piso que le llaman… Estoy en un séptimo y bajar bajo a pie simplemente por no esperar a que llegue y luego a bajar del todo… Eso si, subir me da igual tardar, que cansa mucho xDD

  2. Edleber Said,

    April 2, 2009 @ 6:05 pm

    Es que subir siendo un séptimo xD Aunque eso sí, si se hiciera diariamente acabaríamos con unos glúteos que ya quisieran muchos. Pero demasiado esfuerzo, me sigo quedando con mi blandengue trasero

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