Las posibles causas de una muerte

Los rumores comenzaron con un supuesto suicido, al que pasó el desmentido de su agente afirmando “causas naturales” (siempre me ha hecho gracia eso de la muerte por “causas naturales”, como si alguien afirmase que te puedes morir “artificialmente”).
Y de repente llegó el rumor bombazo: Carradine, “el pequeño saltamontes”, había muerto de asfixia debido a un intento de llegar al orgasmo que yo no recomendaría por cuestiones más que nada de supervivencia.
Yo pensé: bueno, oye, a lo mejor ha muerto hasta feliz…
O no, pero preferí pensar que el pobre actor había estirado la pata en el momento más intenso de su vida. Que peor son otras formas de morirse, y si al fin y al cabo nos vamos a morir todos, pues ya qué más da que te encuentren con una cuerda atada a tu cuello y a tus genitales, que total, estás muerto y punto y ya te va a dar la cosa igual.
Pero está visto que esto no es lo mismo que ha pensado la familia del actor, a la que, comprensiblemente, no le ha gustado que digan que su padre/esposo/hermano ha muerto a consecuencia de una especie de degenerada práctica sexual.
Sin embargo, ahora resulta que ni suicidios, ni “causas naturales”, ni prácticas masturbatorias con ausencia de oxígeno. Ahora resulta que David Carradine es víctima ni más ni menos que de una especie de secta de guerreros, que estaban muy pero que muy cabreados porque el actor había desvelado demasiado sobre determinados aspectos de las artes marciales.
Y uno se pregunta qué cuanta vergüenza y humillación deben estar sufriendo para intentar tapar los rumores de genitales atados, con historias de locos sectarios dando patadas en el aire y exigiendo venganza.











