Realities: Sacando provecho de los EREs
- ¿Es usted propietario de una pequeña empresa?
- ¿Su empresa se encuentra en los todopoderosos Estados Unidos?
- ¿Su empresa está en crisis real o figurada?
- ¿Necesita prescindir de parte de su plantilla?
- ¿No le gusta despedir a la gente, o es de los que preferiría establecer un morboso ritual de cesiones de empleo?
Si ha respondido sí a la mayoría de estas cuestiones, o no es usted más que otro de esos morbosos televidentes está de enhorabuena. Ya no más EREs retransmitidos como sosas noticias en telediarios, ya no más aburridas cifras, ya no más antiguos empleados elaborando planes de venganza contra sus ex-jefes,…
De ahora en adelante podrá vivir en vivo y en directo los despidos de otros. No hará falta que desempolve el dedo del “pinto pinto gorgorito” ni que tema profundas represalias. Nadie le podrá acusar de no haber despedido al pelota, al enchufado, al vago o al patán. Porque de ahora en adelante los que despedirán, en vivo y riguroso directo, serán ellos.
Los empleados decidirán quién es el compañero que deberá abandonar su trabajo. Serán los que decidan a través de rigurosísimos indicadores objetivos (como la simpatía, las relaciones intragrupales, las probabilidades de promoción,…) quiénes son los compañeros que dejarán de serlo, los que dejarán de percibir un sueldo, los que dejarán de pagar al casero, al banco, a las compañías, a los seguros de salud,…
Y ustedes, queridos televidentes, podrán observar las lágrimas, la ira, las venganzas, el resentimiento y el odio que emana de este nuevo experimento sociológico, tan ético como cualquier otro experimento sociológico anterior.
Pero alegrémonos, como decía un antiguo profesor que tuve, de vastos y respetables conocimientos, pero discutidas consideraciones hacia el mundo obrero: no hay que temer los despidos masivos, siempre que se destruye trabajo se acaban creando otros nuevos.
Y si no, amigos míos, haber apuntado más alto en esta vida
